Son las cuatro de la tarde en Ingleses do Rio Vermelho y la Servidão Jacques está tranquila. El calor de marzo empieza a aflojar cuando Punto Criollo Vzla abre su puerta. Es una hamburguería venezolana en el extremo norte de Florianópolis, lejos del circuito gastronómico del centro y de Lagoa da Conceição, lejos de todo lo que los turistas conocen primero. Aquí no hay fila en la vereda. Aquí hay otra cosa.
Ingleses es otro mundo dentro de Floripa. Es el barrio donde la gente vive, no donde pasea. Supermercados, escuelas, farmacias, canchas de fútbol entre los edificios. La playa de Ingleses es larga y popular en verano, pero las calles internas tienen ritmo de pueblo. Y entre esa cotidianidad, en una servidão que sube desde la avenida principal, alguien decidió plantar una bandera venezolana en forma de comida.
El nombre lo dice todo. "Criollo" en Venezuela no significa lo mismo que en otros países latinoamericanos. Criollo venezolano es la comida de casa, la de la abuela. Se hace con lo que hay y sale mejor de lo que debería. "Punto" es el lugar de encuentro. Y "Vzla" no necesita traducción. Es una declaración de identidad comprimida en cuatro letras.
La comunidad venezolana en el sur de Brasil ha crecido de forma silenciosa pero constante. Florianópolis, con su economía de servicios y su clima que recuerda al Caribe, atrajo a muchas familias. Venezuela está a miles de kilómetros, pero el sazón no respeta distancias. La comida siempre es lo primero que viaja con la gente. Antes que los muebles, antes que los diplomas revalidados, viajan las recetas. Y en cada ciudad brasileña con presencia venezolana aparece un lugar como Punto Criollo: un punto donde lo criollo se cocina con memoria y se sirve con orgullo.
Una hamburguería venezolana no es lo que imaginas si solo conoces cadenas de fast food. En Venezuela, la hamburguería es una institución nocturna. Se come tarde y con calma. Siempre rodeado de gente. Las hamburguesas venezolanas llevan de todo: queso rallado, jamón, huevo frito, papitas, salsas caseras. No confundas esto con comida rápida. Es comida con historia, armada con paciencia, comida para sentarse y quedarse. Punto Criollo abre de martes a sábado a las 16:00 y cierra a las 23:30. Los domingos arranca al mediodía. Los lunes descansa. Ese horario cuenta la misma historia: comida de tarde y noche, para después de la playa, para la cena improvisada, para el antojo de las diez, para esa noche en que no quieres cocinar pero quieres comer bien.
La dirección es Servidão Jacques 1382, en pleno Ingleses do Rio Vermelho. No es un lugar que encuentras caminando. Llegas porque alguien te mandó la ubicación por WhatsApp, porque buscabas algo diferente en una isla donde la oferta gira alrededor del pescado y la tapioca. Con calificación perfecta de 5.0 en Google, Punto Criollo tiene algo que funciona. Cuando cae la noche sobre Ingleses y la brisa salada se cuela por la servidão, las luces siguen encendidas hasta las once y media. Un pedazo de Venezuela cocinando en una isla del Atlántico sur, para quien sepa llegar.