Ciudad de México tiene 113 restaurantes especializados en mariscos, concentrados principalmente en Cuauhtémoc, Benito Juárez y Roma. El 80% opera en precios accesibles (MX$100–200), pero hay opciones premium como El Peladito Manacar ($$) en San José Insurgentes, que alcanza un 4.5 de rating con tacos de camarón a la parrilla. Lo sorprendente es que Ostionería Manolo, en Obrera, ofrece mariscos frescos al mismo precio que establecimientos elegantes, con 4.5 estrellas en 4577 reseñas.
Mi Gusto Es (4.3) en Narvarte Poniente es una apuesta segura para aguachile de camaronero. Sus precios ($$) incluyen una elaborada salsa de chile de árbol y limón, servida en molcajetes. Los jueves tienen "pequeños mariscos" a mitad de precio, ideal para probar variedades como callo de hacha con tequila reposado. Sus 4124 reseñas destacan el servicio rápido y el tequila bacanora como complemento perfecto.
En Roma, Campobaja ($$) rompe moldes con ceviche de atún tataki y cóctel de camarón estilo Perú. Aunque cuesta 30% más que Ostionería Manolo, sus 4.3 estrellas justifican la diferencia. Fisher’s Centro (4.2) en el Centro Histórico, por su parte, adapta recetas tradicionales: sus chilaquiles de mariscos (MX$180) son un fenómeno matutino.
La brecha más llamativa está en los precios: 400 pesos pueden comprar un pescado a la parrilla en Campobaja o cinco tacos de ostión en Ostionería Manolo. Esto refleja una tendencia regional: los mercados de pescado como la Cava Galería han inspirado restaurantes que priorizan la frescura sobre el lujo. La excepción es Casa Maviri (4.6) en Tlacoquemecatl, donde platos de marlin a la plancha (MX$550) compiten con opciones de sushi.
Para cenar a la altura del río, El Puerto de Alvarado (4.7) mantiene mesas ocupadas con sus camarones rellenos de queso. Pero si buscas un trato cercano, Ostionería Manolo sigue siendo el referente: a las 3 de la tarde, su mostrador abarrotado huele a azafrán y mar.
La escena mariscera de CDMX evoluciona sin perder raíces. Mientras los clásicos como el Ostionería Manolo mantienen precios estables, nuevos proyectos experimentan con técnicas como el "pescado a la parilla" de Campobaja. Lo que no cambia es el amor por el mar: hoy, el 92% de los mariscos usados en la ciudad provienen de Sinaloa y Nayarit, pero la preparación sigue siendo puramente capitalina.






