Ciudad de México tiene más de tres mil restaurantes mexicanos. Elegir cinco es casi un insulto, lo sé. Pero alguien tiene que hacerlo, y después de años comiendo por toda la ciudad, me atrevo. Mi número uno es un lugar que solo abre dos días a la semana, y vale cada minuto de espera.
1. Casa Licha Pozole
Este es el restaurante que me hizo entender que el pozole no es un plato, es una religión. Casa Licha está en Iztapalapa, en Sur 69-A 513, colonia Justo Sierra, y solo abre sábados y domingos. Sí, leíste bien. Dos días. El resto de la semana no existe. La cocina es guerrerense pura: chalupas que se deshacen en la boca, mixiotes con un sabor ahumado que se queda contigo horas, chilate de cacao que parece de otro siglo. El pozole, por supuesto, es la estrella. Con 3,012 reseñas y 4.5 de calificación, no soy el único que piensa esto. Los precios van de $100 a $200 pesos, que para lo que te dan es casi regalado. ¿Por qué es mi número uno? Porque ningún otro restaurante en esta lista te hace sentir que estás comiendo en la cocina de tu abuela en Guerrero, aunque estés en medio de la ciudad.
2. Doña Vero
Si Casa Licha es Guerrero, Doña Vero es Oaxaca trasplantada a la Roma Sur. Está en Monterrey 313, sobre Eje Vial 2 Poniente, y tiene algo que pocos restaurantes logran: chapulines que la gente pide sin miedo. La crema de chapulines es adictiva, las tlayudas son del tamaño correcto (enormes), y tienen pulque fresco que cambia cada semana. Con 2,557 reseñas y 4.5 de calificación, la clientela habla por sí sola. También tienen opciones veganas, cerveza artesanal, chicharrón de cerdo crujiente, y en temporada preparan chile en nogada. Abre todos los días hasta las 11 de la noche (viernes hasta medianoche), así que no hay pretexto. Los precios rondan $100 a $200 pesos. ¿Por qué no es mi número uno? Porque Casa Licha tiene esa mística de lo escaso, esa sensación de que si no vas el sábado te quedas sin comer. Doña Vero es más accesible, y eso, paradójicamente, le quita un punto de intensidad.
3. El Regreso
En la colonia Nápoles, sobre Yosemite 54-B, hay un restaurante que le da clases de humildad a lugares que cobran el triple. El Regreso tiene el caldo de pollo más reconfortante que he probado en la Benito Juárez, enchiladas suizas que son puro queso gratinado sin disculpas, moles que se toman en serio, cochinita pibil jugosa, milanesas contundentes, y pollo al cilantro con un sabor fresco que funciona hasta en verano. Todo por menos de $100 pesos. Sí, menos de cien. Con 1,895 reseñas y 4.5 de calificación, es el tipo de lugar donde la fila de las 2 de la tarde te dice todo. Abre los siete días de 10 a 7:30. El Regreso supera a Portón Maya en el tercer puesto porque su rango de platillos es más amplio, aunque la comida yucateca de Portón Maya sea más especializada.
4. Portón Maya
Para comida yucateca en la ciudad, Portón Maya en Calz. Sta. Cruz 78, Portales Norte, es lo más cercano a estar en Mérida sin comprar boleto de avión. La cochinita pibil es correcta, pero donde brillan es en los panuchos, la sopa de lima con ese toque ácido perfecto, las marquesitas de postre, los huevos motuleños, y el queso relleno que pides una vez y ya no puedes dejar de pedir. La salsa de habanero la ponen en la mesa sin que la pidas, como debe ser. Tiene 1,269 reseñas con 4.5 de calificación, precios entre $100 y $200 pesos, y abre todos los días de 10 a 6. Su debilidad: cierra temprano. Si quieres cenar yucateco un viernes, vas a tener que buscar otro lugar.
5. Taquería Parrilla Leonesa Centro
Cierra la lista un clásico del Centro Histórico. En Bolívar 29-A, a unas cuadras del Zócalo, la Parrilla Leonesa lleva años haciendo lo que sabe: arrachera al carbón, tacos al pastor con piña caramelizada, sopa de tortilla espesa, costillas a la parrilla, y en temporada un chile en nogada que compite con los de Puebla. Lo que la distingue del resto de la lista es el ambiente: hay mariachi en vivo, el lugar se llena de familias los domingos, huele a carne asada desde la calle. Con 1,423 reseñas y 4.4 de calificación, es el lugar más "de fiesta" de los cinco. El agua de horchata es de jarra, no de polvo. Precios moderados para la zona. Abre de lunes a sábado desde las 8 de la mañana. ¿Su punto débil? El servicio puede ser lento cuando se llena, que es casi siempre.
Si solo puedes ir a uno, ve a Casa Licha un sábado temprano. Llega antes de las 11, pide el pozole verde y unas chalupas, y prepárate para entender por qué Iztapalapa es uno de los secretos mejor guardados de la cocina capitalina.





