En Ciudad de México, la pizza no es un extranjero. Desde los años 80, lugares como La Santa han adaptado recetas clásicas a sabores locales. Hoy, con 117 pizzerías (2.7% del total de restaurantes en la ciudad) y una clasificación promedio de 4.46, la pizza se divide en tres segmentos claros: barato (1206 negocios), mediano (996) y lujo (73). Las zonas con mayor concentración son Polanco, Jardines del Pedregal y Roma, donde conviven desde pizzerías familiares hasta conceptos artesanales con masa fermentada tradicional.
En el rango de lujo, Coma Pizza Polanco combina pizza estilo Detroit con ingredientes inusuales. Sus precios ($100–200) reflejan una carta creativa: masa gruesa con queso fundido en el borde, y pizzas con figos, trufa o incluso empanadas argentinas. Abierto de lunes a domingo, sus 711 reseñas destacan el servicio rápido y la carta de vinos. Si buscas pizza con un toque moderno, este lugar en Polanco V se convierte en opción obligada.
En el extremo opuesto, La Santa demuestra que la pizza económica puede ser excelente. Con precios de 1 a 100 pesos, esta pizzería en San Rafael ofrece pizzas de masa fina con ingredientes simples: chimichurri, espinaca salteada o alfajor como postre. Con 639 reseñas y un 4.6 de calificación, su secreto está en la leudada casera y el enfoque minimalista. Abre de martes a domingo, con horarios reducidos los lunes.
Para puristas, Ardente Pizzería Napoletana en Jardines del Pedregal sigue la receta tradicional: masa de harina tipo 00, leudada 72 horas y cocción a 400°C. Aun con precios elevados ($$), sus 2183 reseñas valoran pizzas como la Margarita (4.5 estrellas) y la con alcachofa. El ambiente de terraza y platos como el tiramisú completan la experiencia. Abre de 1 a 12 pm los fines de semana.
Lo curioso es que en CDMX, pagar 100 o 250 pesos por una pizza no garantiza mejora significativa en calidad. Farina Polanco, con su carta de pasta y pizzas con alcachofa, compite directamente con Ostería 8 en Roma, que cierra los lunes. Ambos tienen 4.5 estrellas, pero Farina cobra precios similares a la pizza de lujo ($$) sin incluir opciones vegetarianas. Esta falta de variedad es un espacio para innovar: ¿quién haría una pizza con mole o huitlacoche que respete la tradición napolitana?






