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a large group of people sitting at tables in a restaurantDestacado

Asaderos Grill Plaza Loreto: una parrilla que conquista al barrio San Ángel

Una tarde en Plaza Loreto se llena de aromas a carbón y risas mientras los comensales disfrutan de cortes que hacen temblar el paladar.

A las siete de la tarde, la luz dorada se cuela entre los árboles de la Plaza Loreto y el aire se vuelve denso con el perfume del carbón. Los niños juegan cerca del área de juegos mientras los adultos se acomodan en mesas de madera, escuchando el chisporroteo de la parrilla. El sonido de los cuchillos golpeando los platos acompaña a una conversación que sube y baja entre tacos y risas, y el ambiente se siente como una fiesta informal que nunca termina.

Primer plano del Milanese steak en el plato, mostrando la costra crujiente y la salsa de chimichurri — Asaderos Grill
Primer plano del Milanese steak en el plato, mostrando la costra crujiente y la salsa de chimichurri — Asaderos Grill

En el centro de la escena está el Milanese steak, la estrella que ha convertido a Asaderos Grill en leyenda local. El filete, empanizado con una capa crujiente y bañado en mantequilla, llega a la mesa por $250 y se deshace al primer mordisco. La carne es tierna, el empanizado tiene un leve toque de ajo y la salsa de chimichurri que lo acompaña le da un frescor herbáceo que corta la grasa. Un cliente comenta: “El Milanese steak está jugoso y crujiente, una combinación que rara vez se encuentra”.

Interior del restaurante con la parrilla al fondo, chefs trabajando y clientes disfrutando — Asaderos Grill
Interior del restaurante con la parrilla al fondo, chefs trabajando y clientes disfrutando — Asaderos Grill

Otro plato que vuelve a la lista de los favoritos es la arrachera al estilo Sonora, servida con tortillas de maíz recién hechas y una porción generosa de frijoles con totopos por $180. La carne, marinada en una mezcla de achiote y jugo de naranja, tiene un toque ahumado que enamora. “La arrachera tiene un toque ahumado que enamora”, escribe otro reseñista, mientras describe la textura firme que se separa sin esfuerzo al cortar. Para cerrar, el pastel de chocolate, vendido a $120, llega con una capa brillante de ganache y trocitos de nuez; “El pastel de chocolate termina la comida con una nota dulce”, asegura una tercera voz del sitio.

Más allá de los platos, la historia del lugar se siente en cada rincón. Fundado por una familia de grilleros de Sonora, el local mantiene una zona infantil que permite a los padres disfrutar sin prisas. Las reseñas resaltan la rapidez del servicio, la amabilidad del personal y la calidad constante: una puntuación de 4.8 sobre 5 basada en 1,455 opiniones. Los visitantes habituales hablan de la “experiencia de comunidad” que se crea alrededor de la parrilla, donde el sonido de la carne chisporroteando se vuelve la banda sonora de la tarde.

Al cerrar la noche, la luz se atenúa y las mesas se vacían lentamente, pero el aroma persiste, recordando a los que se fueron que el sabor de Asaderos Grill no se borra con la oscuridad. La última visita al local deja una sensación de haber encontrado un rincón donde la comida, la familia y la tradición se mezclan en un solo fuego.

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