Volver a bar en Guadalajara
Fachada iluminada de Señor Stone Av Vallarta en la Av. Ignacio L Vallarta, con el letrero de neón y la calle mojada por la lluviaDestacado

Señor Stone: el bar que vibra entre ribs y rock en Guadalajara

Un rincón de la Avenida Vallarta donde los ribs de cerdo y el sonido de la guitarra eléctrica crean una atmósfera que no se olvida.

A las ocho de la noche, el neón de Señor Stone ya destella sobre la acera de la Av. Ignacio L. Vallarta. Dentro, el aroma a madera ahumada se mezcla con el perfume dulce del elote recién exprimido en vasos de mason. Un grupo de amigos se agarra a la barra mientras el bajo de una canción de rock clásico retumba en los altavoces; la escena huele a cerveza fría y a promesas de una noche larga.

a group of people sitting at a bar
a group of people sitting at a bar

El bar, fundado hace una década por un amante del rock y la buena comida, se ha convertido en punto de encuentro para los que buscan algo más que una simple copa. Su plato estrella, los ribs de cerdo glaseados con salsa de chipotle, llegan en una tabla de roble a $150 y se deshacen al primer mordisco, dejando una capa crujiente que contrasta con la carne jugosa. El elote en vaso, servido en un frasco de cristal con mayonesa de ajo, queso cotija y chile en polvo, cuesta $80 y es el acompañante perfecto para el trago de mezcal ahumado que el barman sugiere al cliente que lo pide “sin hielo”.

woman in green hoodie standing near counter
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“Los ribs de cerdo son los mejores de la ciudad”, escribe María en su reseña de 5 estrellas, y no es la única voz que celebra la calidad. José comenta que “el ambiente de rockero me hizo sentir como en casa”, mientras Ana destaca que “el elote en vaso es una explosión de sabor”. Con más de 5 000 opiniones y una puntuación de 4.5, el bar mantiene una reputación de buen servicio y drinks creativos, como el “Digit Mule”, un gin tonic servido en una jarra de metal que recuerda a los conciertos de los años 80.

El interior combina luces bajas, mesas de madera reciclada y una pared cubierta de vinilos de bandas legendarias. Cada mesa tiene una pequeña lámpara de estilo industrial que ilumina los vasos de mason llenos de bebidas coloridas. El personal, siempre con una sonrisa, conoce a los clientes habituales por nombre y sugiere la “Rib Flight”, una degustación de tres porciones pequeñas que permite probar diferentes salsas sin romper el presupuesto. La música pasa de clásicos a nuevas propuestas, manteniendo el ritmo de la noche sin perder la esencia del lugar.

Al cerrar la puerta a la medianoche, el último cliente se despide con una sonrisa y el sonido de la última canción se desvanece. Señor Stone sigue allí, listo para recibir a los que llegan con la misma sed de buena comida y buena música. La combinación de ribs perfectos, elote fresco y una atmósfera que celebra el rock convierte a este bar en un punto de referencia que vale la pena visitar una y otra vez.

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