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Fachada de Gulden Draak con letrero de neón azul iluminado, vista nocturna de la calle Pedro MorenoDestacado

Una noche belga en Gulden Draak, Guadalajara

Descubre el encanto de Gulden Draak, el bar que trae cerveza belga y buen rollo al corazón de la Americana.

Son las diez de la noche y el letrero de neón azul de Gulden Draak parpadea sobre la calle Pedro Moreno. Dentro, el aroma a malta y a pretzel recién horneado se mezcla con el murmullo de una banda de jazz que suena en vivo. Un grupo de amigos se acomoda en la barra de madera, mientras el camarero sirve una torre de vasos con distintas cervezas belgas. La luz cálida del interior invita a quedarse, y el sonido de las botellas al romperse contra el mostrador marca el ritmo de la velada.

Mesa con la Belgian Beer Flight: seis vasos de cerveza belga alineados, pretzel y mostaza al lado
Mesa con la Belgian Beer Flight: seis vasos de cerveza belga alineados, pretzel y mostaza al lado

Gulden Draak se ubica en la colonia Americana, a pocos pasos de la Avenida Chapultepec. Con una puntuación de 93.2 y 4.7 de rating en 621 reseñas, el bar se ha ganado la reputación de ser el punto de referencia para los amantes de la cerveza artesanal. Abre de martes a jueves de 5 pm a 12 am, y extiende su horario hasta la 1 am los viernes y sábados, mientras los domingos y lunes permanece cerrado. El menú, disponible en mundomalta.com, ofrece una selección de cervezas importadas, mead y una carta de embutidos que complementan cada trago.

Interior del bar con barra de madera, clientes disfrutando, banda de jazz en vivo al fondo
Interior del bar con barra de madera, clientes disfrutando, banda de jazz en vivo al fondo

El plato estrella, o mejor dicho la experiencia estrella, es la "Belgian Beer Flight": una tabla de seis vasos, cada uno con una cerveza distinta, desde una ligera witbier hasta una robusta dubbel. El primer sorbo es una witbier con notas cítricas y un toque de cilantro, seguida por una dubbel que entrega caramelo, pasas y una suavidad que envuelve el paladar. Acompañando la degustación, llegan pretzels crujientes con mostaza dulce; la sal del pretzel realza la amargura de la cerveza, creando un equilibrio que hace que los clientes pidan otra ronda sin pensarlo. El precio de la flight ronda los 250 pesos, un valor justo para la calidad que se sirve.

Los clientes hablan con entusiasmo. "Me encantan sus craft beers, siempre hay una sorpresa nueva", escribe un reviewer en su reseña. Otro comenta: "El sonido del jazz en la noche es genial, se siente como en una taberna europea". Una tercera opinión destaca: "La mead es una sorpresa deliciosa, dulce pero con cuerpo, perfecta después de una cerveza fuerte". Estas voces reflejan la personalidad del lugar: un espacio donde la música, la variedad de cervezas y el ambiente relajado se combinan para crear recuerdos que vuelven cada fin de semana.

Al final de la noche, la terraza se vacía lentamente, pero el eco de las risas y el tintinear de los vasos permanece. Salgo del bar con la sensación de haber viajado a Bruselas sin salir de Guadalajara, y con la certeza de que volveré, quizás a probar la próxima cerveza de temporada que el staff anunciará en la pizarra. Gulden Draak no es solo un bar; es un punto de encuentro donde la cultura belga se fusiona con la vibra tapatía, y donde cada visita se siente como una pequeña celebración.

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