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Exterior nocturno de Pigalle, un bar en Colonia AmericanaNocturnos

Guadalajara por la noche: Los mejores lugares para comer después de las 10 PM

Cuando el reloj marca las 10 de la noche en Guadalajara, la ciudad no se detiene. Aquí tienes tres opciones seguras para disfrutar comida excelente y ambiente nocturno.

Guadalajara tiene un pulso nocturno constante. Aunque el centro se desvanece a las 11 PM, colonias como Americana y Arcos Vallarta aún brillan con luces tenues. Se escuchan risas en los bares, el aroma a guacamole recién hecho se mezcla con el perfume de mezcales, y los autos siguen circulando por Avenida Vallarta. Este es el momento para explorar.

Pigalle, en Colonia Americana, es un refugio para amantes de la coctelería. Abre hasta la 1 AM en semana y hasta las 3 AM los fines de semana. Su carta de cócteles incluye negronis amargos y old fashioneds con toques locales. Un cliente escribió: 'El ambiente es justo: ni demasiado ruidoso ni aburrido'. Su especialidad, los tacos de pulpo, cuestan $150 y se venden rápido. A pocos metros están los clubs de música electrónica que lo llenan de vida los viernes.

Casa Bariachi es la opción más confiable para emergencias a la 1 AM. Este restaurante en Arcos Vallarta permanece abierto hasta las 3 AM ininterrumpidamente. El mariachi toca en vivo mientras se sirven guisados tradicionales como birria ($180) y enchiladas de mole ($190). Los mescals de la casa llegan en copas de cristal tallado. Es un imán para grupos que salen de las discotecas cercanas, y su terraza siempre tiene espacio para quien llega tarde.

The Urban Live Bar, a pasos de los teatros de la Zona Centro, extiende su servicio hasta las 3 AM los viernes y sábados. No es un lugar para comer, pero sus botanas como los hongos rellenos ($80) son ideales para acompañar su carta de whiskies. Un visitante lo describió como 'un refugio para amantes del jazz y la soledad elegante'.

Cuando el hambre toca a la puerta a la 2:30 AM, Casa Bariachi es el único lugar que no cierra. Sus molcajetes de guacamole ($45) y los tacos de arrachera ($130) salvan noches perdidas. El dueño, un fanático de la música norteña, asegura que hay sillas para todos hasta que el sol empieza a despuntar.

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