Guadalajara no necesita presentación cuando se trata de comer bien. Después de años recorriendo sus colonias con hambre y sin prisas, tengo claro cuál es el mejor restaurante de la ciudad: Almaena, en Providencia. Pero antes de contarte por qué, vamos con los cinco que se ganaron su lugar en este ranking.
1. Almaena Restaurante
Av. Providencia 2388, colonia Providencia. Abierto de lunes a sábado de 8 am a 10 pm, domingos hasta las 6 pm. Cuenta por persona: $100 a $200 pesos.
Almaena se lleva el primer lugar porque hace todo bien sin necesidad de inventar nada. Los chilaquiles son de los más parejos que he probado en la zona poniente. Los tacos de barbacoa tienen esa textura deshebrada que solo sale cuando la carne se coció con calma, y las enfrijoladas son otro platillo que vale la pena pedir. Pero lo que me terminó de convencer fue el waffle de zanahoria: un platillo que suena extraño hasta que lo pruebas. Tiene área para niños, cosa que agradecerás un sábado por la mañana. Con 4.8 de calificación en casi 800 reseñas, la consistencia es lo que separa a Almaena del resto de esta lista.
2. Restaurant Café El Gato Café
Calle Francisco I. Madero 833, Col Americana. Cierra los lunes. Cuenta por persona: $100 a $200 pesos.
Aquí es donde Guadalajara se pone rara, en el mejor sentido. El Gato Café tiene meseros robot con forma de gato. Sí, robots que te llevan la comida a la mesa. La experiencia podría quedarse en lo noveloso, pero la cocina cumple. La pasta carbonara tiene su club de fans y el cheesecake desaparece temprano los fines de semana. Más de 3,400 personas han dejado reseña con un promedio de 4.7. ¿Por qué el segundo y no el primero? Porque Almaena gana en cocina mexicana tradicional, que para mí pesa más al momento de coronar al mejor restaurante de la ciudad. Pero si buscas algo que no vas a encontrar en ningún otro lado, El Gato es imbatible.
3. El Arte RESTAURANTE/CAFÉ
C. Maestranza 1, Zona Centro. Abierto todos los días de 8 am a 11 pm. Cuenta por persona: $100 a $200 pesos.
El Arte tiene más de 4,000 reseñas. Cuatro mil. Eso no pasa por accidente. Está en pleno Centro, la vista es parte del atractivo, y los platillos clásicos mexicanos están bien ejecutados: chilaquiles, sopa azteca, enchiladas suizas, huevos rancheros. Las porciones son generosas y los tacos gobernador son de lo más pedido. No te va a sorprender con innovación, pero te va a alimentar como se debe. ¿Su punto débil? Con tanta gente, el servicio puede alentarse en horas pico. Aún así, el volumen de comensales que regresa habla por sí solo.
4. La Carnicería Steak House
Av. Cvln. Jorge Álvarez del Castillo 1205, Country Club. De lunes a jueves hasta las 11 pm. Viernes y sábados hasta la 1 am. Domingos hasta las 10 pm.
Si lo tuyo es la carne roja, no busques más. La picanha es el platillo que todo mundo pide primero. El rib eye y el chunchullo completan una carta que se toma lo carnívoro en serio. La zona de Country Club le da un ambiente distinto al resto de la lista, más de cena larga con buena música que de desayuno tranquilo. Los viernes el lugar cobra otra energía. Con 4.6 de calificación y más de 800 reseñas, La Carnicería le gana a El Arte en ambiente nocturno, aunque El Arte le gana en variedad de menú. Si te invitan a cenar un viernes a las 10 de la noche, aquí es donde quieres terminar.
5. Café San Pedro - Catedral
C. José María Morelos 367, Zona Centro. Abierto todos los días de 8 am a 11 pm. Cuenta por persona: $100 a $200 pesos.
Café San Pedro cierra este ranking con la solidez de un clásico. Las enmoladas son lo que más pido aquí, seguidas del huarache de machaca que pocos lugares en Centro preparan bien. El café de olla es de los mejores de la zona. Para quien busque otra onda, el matcha y el chai están bien preparados. Con casi 1,800 reseñas y 4.6 de promedio, es un lugar que funciona tanto para un desayuno rápido como para una comida de dos horas. Le falta ese factor sorpresa que tienen los cuatro de arriba, pero en confiabilidad pocos le ganan.
Si solo puedes ir a uno, ve a Almaena un sábado temprano. Pide los chilaquiles y el waffle de zanahoria. Ya me agradecerás después.





