La Ciudad de México tiene más restaurantes mexicanos de los que ninguna persona puede recorrer en su vida, y la mayoría son decentes. Los que están en esta lista son otra cosa. El número uno es Doña Vero, en la Roma Sur, y si nunca has probado chapulines con crema de calidad, aquí es donde empieza esa conversación.
1. Doña Vero Monterrey 313, Roma Sur. Precio: $100–200 por persona.
Doña Vero es cocina oaxaqueña sin pretensiones, pero sin descuidos. Las tlayudas llegan bien servidas y las combinaciones son generosas. Los chapulines con crema son la firma del lugar: crujientes y con un toque lácteo que los hace más accesibles sin quitarles la personalidad. Si hay chile en nogada en temporada, pídelo sin dudarlo. El pulque es de los que no pide disculpas, y la selección de cervezas artesanales convierte la visita en algo que se extiende. Abierto todos los días a partir de las 9:30 a.m., hasta medianoche los viernes. Para un restaurante de comida mexicana tradicional, ese horario es una declaración de principios.
2. Casa Licha Pozole Sur 69-A 513, Justo Sierra, Iztapalapa. Precio: MX$100–200.
Casa Licha tiene más de tres mil reseñas y una calificación de las más altas de este ranking. Los fines de semana llena hasta los topes, y hay razón para eso. El problema, y es uno real: solo abre sábados y domingos. Eso la convierte en ritual semanal más que en opción cotidiana. Las chalupas son pequeñas y perfectas. El mixiote se defiende bien, y la cocina de Guerrero le da al menú una identidad propia: hay chilate de cacao aquí que no encontrarás en la mayoría de los lugares de la ciudad. Doña Vero gana en consistencia y horario. Casa Licha gana en fervor popular.
3. El Regreso Yosemite 54-B, Nápoles. Precio: $1–100.
Por menos de cien pesos sales comido aquí. En la CDMX actual, eso merece un párrafo propio. Las enchiladas suizas son de las mejores que he probado en Benito Juárez: bien gratinadas, con salsa verde correcta, sin escatimar el queso. El mole rojo es consistente, y el Pollo al Cilantro tiene sus seguidores habituales. El caldo de pollo del desayuno me trae a Nápoles cuando no tengo ningún otro plan. El Regreso no tiene el atractivo visual de Doña Vero ni la épica popular de Casa Licha. Lo que tiene es calidad diaria a precio honesto, abierto los siete días de la semana.
4. Porton Maya Calz. Sta. Cruz 78, Portales Norte. Precio: $100–200.
Cocina yucateca bien ejecutada a unos minutos del centro. La cochinita pibil llega jugosa, con habanero al lado para quien lo quiere. Los panuchos son correctos y la sopa de lima es buen argumento para no saltarse la entrada. Los huevos motuleños justifican llegar antes del mediodía. El límite de Porton Maya es el horario: cierra a las seis de la tarde todos los días, lo que lo convierte en opción de mediodía y no de cena. Contra El Regreso, pierde en precio y en variedad de platillos. En especialización yucateca, esta lista no le tiene competencia.
5. Taquería Parrilla Leonesa Centro Calle de Bolívar 29-A, Centro Histórico.
No compite con Doña Vero en profundidad ni con El Regreso en economía, pero Parrilla Leonesa tiene contexto. Estás en pleno Centro Histórico, en Bolívar, con mariachis en vivo que o se convierten en el fondo perfecto de la tarde o te ponen nervioso. Los tacos al pastor son sólidos y la arrachera hace que la carta vaya más allá del nombre. La sopa de tortilla es buena entrada. Es ruidoso y ocupado, y eso es exactamente lo que el Centro pide.
Si solo vas a uno, que sea Doña Vero. Pide las tlayudas y el pulque, y ve entre semana para evitar la fila que se forma los fines de semana. Los demás tienen sus razones para estar en esta lista, pero Doña Vero es el que recuerdas al día siguiente.





