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Exterior iluminado de Taquería El Infierno Camelinas con su letrero rojo y clientes en la acera — vista nocturnaDestacado

El Infierno Camelinas: tacos que encienden Morelia

Una tarde de tacos, cerveza y risas en la esquina de Las Camelinas, donde el aroma de carne asada transforma la calle en un ritual cotidiano.

A las 8 pm, la calle Periférico de la República vibra con el clamor de los clientes que llegan a Taquería El Infierno Camelinas. El humo de la parrilla se mezcla con el perfume del cilantro recién picado y el chisporroteo del carbón. Un grupo de amigos se agarra a una mesa de metal mientras el taquero, con su delantal manchado, sirve los primeros tacos de la noche.

Primer plano del taco de carne asada en Taquería El Infierno Camelinas, mostrando la tortilla dorada, la carne jugosa y la salsa roja
Primer plano del taco de carne asada en Taquería El Infierno Camelinas, mostrando la tortilla dorada, la carne jugosa y la salsa roja

El Infierno no es solo otro puesto de tacos; es una parada obligada para los amantes de la carne asada. El taco de carne asada, a $45, llega con una tortilla ligeramente quemada, una capa de carne jugosa que se deshace al morder, y una lluvia de cebolla y cilantro que le da frescura. La salsa de chile de árbol, roja y brillante, golpea el paladar con un picor que se asienta rápidamente, dejando una sensación de calor que invita a seguir comiendo. "El sabor de la carne asada aquí es como ningún otro", escribe un cliente en su reseña, mientras otro comenta: "Las quesadillas de frijoles charros son mi debilidad, siempre vuelvo por más".

Interior del local con barra de cervezas, mesas de metal y el taquero sirviendo picanha — ambiente nocturno
Interior del local con barra de cervezas, mesas de metal y el taquero sirviendo picanha — ambiente nocturno

Detrás del mostrador, el dueño comparte que el negocio nació en 2010 como una pequeña taquería de barrio y se ha convertido en una referencia para los que buscan comida sin pretensiones pero con calidad. La puntuación de 84.4 y los 2,767 comentarios reflejan una comunidad que valora la consistencia. "El servicio es rápido y la cerveza siempre está fría", señala otro reseñista, resaltando la importancia de la barra de cervezas artesanales que acompaña cada orden. Los visitantes habituales llegan por la combinación de tacos, cerveza y la sensación de estar en casa, mientras que los turistas descubren el encanto de una esquina que nunca cierra, con horarios que se extienden hasta la madrugada.

Al pasar la medianoche, el local se llena de estudiantes y trabajadores nocturnos que buscan una cena rápida. El ambiente se vuelve más relajado, las luces amarillas del interior crean sombras que bailan sobre las paredes. El sonido de las charolas chocando y las risas se mezcla con la música de una radio local. En este momento, el taquero prepara su especialidad: la picanha al estilo infierno, una pieza de carne gruesa, marinada en especias y asada a la parrilla, servida con una salsa de aguacate que equilibra el sabor fuerte con cremosidad. "La picanha es una explosión de sabor, nunca había probado algo así en Morelia", escribe una reseña reciente.

Al salir, a las 2 am, el aroma de los tacos sigue flotando en el aire y el grupo de amigos se despide con la promesa de volver al día siguiente. El Infierno Camelinas se ha convertido en un punto de referencia que combina tradición y un toque rebelde, ofreciendo platos que satisfacen tanto al paladar como al deseo de compartir momentos. Cada visita revela una nueva capa de sabor y comunidad, y la calle nunca parece tan viva como cuando el último taco se lleva al boca.

La experiencia en Taquería El Infierno Camelinas no se mide solo en puntuaciones; se siente en el crujido de la tortilla, en el calor de la carne y en la camaradería que se forma alrededor de una mesa de metal bajo la luz tenue. Es un lugar donde el tiempo parece detenerse, pero el apetito nunca lo hace.

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