Morelia no es una ciudad de madrugada. Hay que decirlo claro. Pasadas las diez de la noche, el Centro Histórico cambia. Los portales sobre Madero se iluminan con luz amarilla que convierte la cantera rosa en algo casi dorado. Los vendedores de gazpacho ya recogieron todo. Las familias desaparecieron. De algún bar sobre el Portal Matamoros sale ruido, alguien con un mezcal en la mano, una carcajada suelta. Pero la oferta para comer se reduce a un puñado de lugares que se rehúsan a cerrar temprano. Si tienes hambre y son más de las nueve, esta es tu guía.
La noche puede empezar con algo dulce. Dolci Pastelería, en la Calzada La Huerta 2165 (colonia Los Pinos), cierra a las 8 de la noche de lunes a sábado y a las 7 los domingos. No es un lugar de medianoche. Es donde vas antes de salir. El tres leches de aquí tiene esa consistencia que te frena a mitad de la cucharada, el pastel de chocolate no se queda atrás. Con calificación de 4.5 sobre casi mil reseñas y precios de rango medio, Dolci es el tipo de pastelería que no falla. Eso sí: a las 8 en punto cierran sin negociación, así que planea tu llegada.
Para cenar con el reloj corriendo, La Aldaba está en el Portal Matamoros 98, en pleno Centro Histórico. Abre todos los días hasta las 11 de la noche. La terraza mira hacia la plaza, y de noche, con la catedral iluminada enfrente, la experiencia cambia por completo respecto al mediodía. La carta mezcla cocina internacional con toques morelianos: carpaccio, risotto, foie gras, una selección de vinos que no encuentras en cualquier fonda de por aquí. El rango de precios va de 100 a 200 pesos por plato. Con 642 reseñas y un rating de 4.2, las opiniones se dividen entre quienes se quedan por la vista y quienes querían más del servicio. Pero a las 10:30 de un miércoles, cuando casi todo cerró, La Aldaba sigue con las luces prendidas. A esa hora, eso pesa más que cualquier queja.
El cierre de la noche moreliana tiene nombre: Café MX. Sobre el Periférico Paseo de la República 58, en Nueva Jacarandas, abre hasta la medianoche de lunes a sábado (domingos hasta las 11). Es el lugar más reseñado de esta lista, con más de 3,600 opiniones y calificación de 4.3. El menú es largo: pizzas, pastas, ensaladas, el pastel de arrachera que aparece en casi todas las reseñas, la ensalada nexpa, un filete canadiense. Todo en el rango de 100 a 200 pesos. A las 11 de la noche el ambiente se siente distinto al de la tarde: menos familias, más parejas, gente que viene de algún lado y necesita algo caliente antes de irse a casa. Si Morelia tuviera un refugio nocturno oficial, sería este.
¿Y después de medianoche? Morelia no tiene respuesta para eso. No hay taquero de las 3 de la mañana en la esquina esperándote con todo listo. La última frontera es Café MX a las doce en punto, y si llegas después, el Oxxo va a ser tu cena. Pero entre las 7 y las 12, la ruta funciona: Dolci para arrancar con algo dulce, La Aldaba para la cena con la catedral de fondo, un mezcal en algún bar del Portal, Café MX para cerrar. Morelia no te da la madrugada. Te da hasta la medianoche. A veces, con las calles de cantera vacías y la catedral iluminada de fondo, eso se siente como más que suficiente.
