Cuando el reloj marca las 10 pm en la Plaza Grande, las luces de neón de los bares de la zona de Santa Lucía parpadean y el sonido de la música de cumbia se mezcla con el claxon de los taxis que rondan la calle 60. Las calles de la avenida 60 y la calle 55 siguen llenas de gente que busca algo más que una cerveza; la ciudad mantiene su pulso y los locales nocturnos empiezan a abrir sus puertas.

Antica Roma se mantiene abierto hasta las 11:30 pm, lo que lo convierte en la primera parada para los que quieren seguir la noche con una cena italiana. El patio interior, iluminado por faroles cálidos, invita a probar los fettuccine al tartufo acompañados de una sangría fresca. Un cliente escribe: “El ambiente romántico de Antica Roma me hizo quedarme hasta las 11 pm, la pasta estaba perfecta”. El local suele estar medio lleno los viernes, con parejas que buscan una cena tranquila después de los bares cercanos.
A pocos minutos, Eladio's cierra a las 9 pm de lunes a jueves y a las 10 pm los fines de semana, pero su energía sigue viva hasta la última hora. La ventana de la cocina muestra una olla humeante de sopa de lima mientras los comensales comparten platos de cochinita pibil. Un reseñista comenta: “Los comediantes del barrio siempre vienen aquí, el lugar vibra con risas y buen sabor”. El flujo de gente es constante; después de los clubes de la zona de la Mejorada, los grupos de amigos llegan para una comida rápida antes de seguir la fiesta.
Los Mariscos de Chichí, ubicado en la calle 35 A, cierra a las 8 pm entre semana y a las 8 pm los fines de semana, pero su barra de mariscos sigue atrayendo a los noctámbulos que llegan temprano. El ceviche de camarón, servido con una rodaja de lima y una michelada bien fría, es el plato estrella. Un visitante escribe: “El sabor del mar en cada bocado, el ambiente es relajado y el personal siempre sonríe”. El local suele estar lleno de gente que viene del Mercado Lucas de Gálvez antes de dirigirse a los bares de la zona.
Si después de estos tres lugares el reloj avanza más allá de la medianoche y el hambre persiste, la solución está a la vuelta de la esquina: un puesto de tacos al pastor que nunca cierra, ubicado en la calle 60. Allí, bajo la luz de un farol, puedes conseguir una torta de milanesa o unos tacos de pastor con piña a cualquier hora. Es el refugio de los que necesitan una comida rápida antes de regresar a sus casas o continuar la fiesta hasta el amanecer.

