Cuando el reloj marca las 10 pm en Mérida, la calle 44 sigue iluminada y el eco de la música de los bares en la Plaza de la Independencia se mezcla con el murmullo de los taxis. Los puestos de tacos siguen en pie, pero pocos restaurantes mantienen sus puertas abiertas. En esa hora la ciudad se vuelve un poco más lenta, pero aún hay lugares que sirven comida caliente para los que siguen de fiesta.

Antica Roma cierra a las 11 pm los domingos y a las 11:30 pm el resto de la semana. La terraza de la calle 23 A se llena de parejas que buscan una cena ligera después de la noche. La fettuccine al pesto y la sangría de frutas son los pedidos más habituales; los clientes destacan la textura cremosa de la pasta y la frescura de la bebida. El ambiente es íntimo, con música suave de fondo y una luz tenue que invita a conversar sin prisas.
Eladio's, ubicado en la esquina con 44 y C. 59 425, mantiene sus mesas hasta las 9 pm de lunes a viernes y extiende hasta las 10 pm los viernes y sábados. La sopa de lima y los tacos de cochinita pibil aparecen en la lista de los habituales. Los visitantes resaltan la combinación de sabores y el toque de limón que equilibra el picante. El local atrae a un público mixto: estudiantes, trabajadores de bares cercanos y turistas que buscan una comida rápida antes de volver a la pista de baile.
Los Mariscos de Chichí en la calle 35 A ofrece su menú de mariscos hasta las 8 pm todos los días. El ceviche de camarón y la bisque de coco aparecen como los platos estrella; los amantes de los mariscos hablan de la frescura del pescado y el crujido de los camarones al morder. El local está rodeado de bares de música en vivo, por lo que suele haber una fila de gente que llega después del concierto para picar algo antes de seguir la noche.
Si la madrugada avanza y el hambre no se calma, la mejor apuesta es llegar a Antica Roma antes de que su reloj marque las 11:30 pm. Es el único de los tres que se queda abierto un poco más, y su menú de pastas y sangría permite cargar energía para seguir hasta la madrugada. Llegar temprano garantiza una mesa y una comida que satisface tanto al paladar como al reloj interno.





