A las diez y media la calle 60 ya está iluminada con faroles amarillos y el eco de música de los bares de la zona de Santa Lucía se mezcla con el olor a tacos que siguen cocinándose en los puestos de la esquina. Los taxis pasan con regularidad y los grupos de amigos todavía buscan dónde seguir la fiesta. En esa atmósfera de callejones que no duermen, tres restaurantes mantienen sus puertas abiertas para saciar el hambre después de la medianoche.
Antica Roma, ubicada en la calle 23 A, no es una pizzería cualquiera; su menú italiano se extiende hasta las 11:30 pm todos los días. El aroma del pan recién horneado y la salsa de tomate se siente al cruzar la puerta. La gente que llega después de la hora de la cena suele pedir el fettuccine con salsa de trufa y una copa de sangría que el camarero sirve con una sonrisa. Un cliente comentó que el ambiente era “relajado pero con energía de bar”, y que la música de jazz de fondo hacía que la espera fuera agradable. Los viernes, la barra se llena de estudiantes de la Universidad Autónoma que buscan un último trago antes de volver a sus casas.

A pocos pasos, en la esquina con la 44 y la C. 59, Eladio's abre sus puertas a las 12 pm y cierra a las 9 pm de lunes a jueves, pero extiende el horario hasta las 10 pm los viernes y sábados. El local es famoso por su sopa de lima y sus tacos de cochinita pibil que se sirven con una porción generosa de cebolla encurtida. El ambiente es más animado los fines de semana; el sonido de comediantes locales que hacen monólogos en el patio crea una mezcla de risas y aromas de comida yucateca. Una reseña menciona que “el personal siempre tiene una anécdota divertida mientras sirve los platos”. Eladio's está justo al lado del Parque de la Mejorada, por lo que los asistentes a los conciertos nocturnos suelen pasar allí para cenar antes de regresar a los bares cercanos.
Los Mariscos de Chichí, en la calle 35 A del barrio Chichí Suárez, cierra a las 7 pm de lunes a jueves y a las 8 pm los fines de semana. Aun así, su clientela nocturna llega antes de la hora de cierre para disfrutar de ceviche de camarón y el chilpachole que muchos describen como “un caldo picante que calienta el cuerpo”. El local tiene una barra de madera donde se sirven micheladas bien frías, y el murmullo de conversaciones de los locales que vienen después del trabajo crea una atmósfera íntima. Un cliente escribió que el “sabor a coco en los camarones es único y vale la pena esperar hasta el último minuto”. El barrio está rodeado de bares de música en vivo, lo que hace que los comensales a veces continúen la noche en los locales vecinos.
Aunque ninguna de las tres opciones llega a las 3 am, la que más se acerca a ser una emergencia de madrugada es Antica Roma, que mantiene su barra abierta hasta 11:30 pm y permite llevarse una porción de pasta para seguir la noche. Cuando los otros lugares ya han apagado sus luces, todavía puedes encontrar un taxi que te lleve a casa con una bolsa de fettuccine bajo el brazo. Esa pequeña extensión del horario convierte a Antica Roma en el último refugio gastronómico para los que siguen caminando por Mérida después de la medianoche.

