Antica Roma: la noche italiana de Los Pinos
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Antica Roma: la noche italiana de Los Pinos

Un restaurante italiano en la colonia La Florida con 4.7 de calificación y más de dos mil reseñas. Cuando Mérida quiere cenar diferente, sabe dónde ir.

Son las ocho de la noche en Los Pinos. El calor de Mérida afloja por fin, ese momento del día donde la ciudad respira. Por la Calle 23 A, entre la 34 y la 36, el aroma a masa horneada sale de un local y llega hasta la banqueta de enfrente. Antica Roma abre a la una de la tarde, pero es a esta hora cuando cobra vida. La carta es italiana sin pretensiones. Pastas y pizzas, con pan que se hace aquí mismo. Los precios van de 100 a 200 pesos, que para lo que sale de esta cocina resulta más que razonable. Con 4.7 de calificación y más de dos mil reseñas, Antica Roma no necesita publicidad para que los meridanos la conozcan. La colonia La Florida, en la zona de Los Pinos, no es la primera que viene a la mente cuando piensas en salir a cenar. Pero eso es parte de su identidad. Llegas porque alguien te lo recomendó o porque pasaste una vez y el olor te frenó en seco. El fettuccine es el plato que la gente recuerda al día siguiente. La pasta llega al dente, con esa resistencia justa que te confirma que alguien en la cocina sabe lo que hace. La salsa tiene cuerpo sin ser pesada, con un punto de mantequilla que se siente en la lengua antes de que el sabor termine de abrirse. No es un plato complicado. Al segundo bocado ya sabes que vas a volver a pedirlo. Y eso, en una ciudad donde la competencia culinaria es feroz, dice bastante. Quienes dejan reseña repiten ciertas palabras. "Sabor" aparece una y otra vez. "Romántico" también, lo que explica la cantidad de cenas en pareja que llenan las mesas cualquier jueves por la noche. "Accesible" surge con frecuencia, y tiene sentido: una cena para dos con pasta y sangría rara vez pasa de los 500 pesos. Hay un nombre que se repite en las opiniones: Mario. Cuando un nombre propio aparece seguido en las reseñas de un restaurante, esa persona está haciendo algo bien. La sangría, por cierto, se menciona casi tanto como los platillos principales. En el calor yucateco, una jarra fría con la cena es menos un acompañamiento y más una necesidad. Para la gente que frecuenta este lugar, cenar es solo el pretexto. El horario ayuda. De lunes a sábado cierra a las once y media de la noche, domingos a las once. Puedes llegar después del cine o después de caminar sin rumbo por la ciudad. Se te antoja algo a las diez de la noche, aquí siguen abiertos. No es poco. Muchos restaurantes en Mérida bajan cortina a las nueve y te dejan buscando opciones. Antica Roma espera. La dirección: Calle 23 A No. 350, entre 34 y 36, colonia La Florida, zona Los Pinos. A las diez, Los Pinos se queda tranquilo. Pero adentro de Antica Roma las copas de sangría siguen circulando y alguien pide otro plato de fettuccine para compartir. El aroma a masa sigue saliendo a la calle, como si ya fuera parte del barrio. Más de dos mil comensales dejaron su opinión y el veredicto se repite: comida italiana bien hecha y a precio justo. En una ciudad que sabe comer, eso es suficiente.

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Antica Roma: donde Mérida se vuelve italiana por una noche

Con 4.7 estrellas y más de dos mil reseñas, Antica Roma en la colonia Los Pinos se ha convertido en el punto de referencia para la cocina italiana en Mérida.

Martes, 8 de la noche. La Calle 23 A en la colonia Los Pinos no tiene el tráfico de Paseo Montejo ni el bullicio del Centro Histórico. Es una zona residencial donde los coches pasan despacio. Pero a la altura del número 350, entre calles 34 y 36, el movimiento cambia. Hay gente esperando mesa. Antica Roma lleva años en esa esquina. Calificación de 4.7, más de dos mil reseñas. Son números que no se construyen de la nada. Este restaurante italiano tiene algo que muchos lugares en Mérida prometen y pocos logran: consistencia. La carta va de lo clásico a lo generoso. Los fettuccine aparecen una y otra vez en las opiniones de quienes repiten visita, y con razón. La pasta llega al plato con una textura que se nota cuidada, al dente como debe ser, bañada en salsa que no escatima en sabor. Para acompañar, la sangría es casi obligatoria. Los comensales la mencionan con frecuencia, y no es sangría de cartón con fruta flotando por compromiso. Es una sangría que se bebe con ganas en una noche calurosa de Yucatán, mientras las conversaciones se alargan sin prisa. La cuenta se mueve entre $100 y $200 pesos por persona, lo cual para una cena italiana seria en Mérida sigue siendo muy razonable. Hay quienes vienen por la cena romántica. El ambiente se presta. Pero también hay familias con niños, parejas en su primera cita, grupos de amigos, colegas que alargan la sobremesa sin ver el reloj. El servicio es accesible en trato y en precio, según quienes dejan reseña. El buffet que ofrecen en ciertos horarios le da otro ángulo al lugar, uno más relajado, más de "voy a probar de todo sin comprometerme con un solo plato." Abre todos los días desde la 1 de la tarde: entre semana hasta las 11:30 de la noche, domingos hasta las 11. A pocos kilómetros, en la colonia San Esteban, Due Torri ofrece otra versión de la cocina italiana en Mérida. Con 4.6 estrellas y cerca de 700 reseñas, este restaurante de Calle 27 número 349-A se ha forjado su propia clientela fiel. Aquí la lasagna manda. Es el plato que los comensales fotografían, el que recomiendan en reseñas, el que piden de nuevo al volver, el que no se comparte. El carpaccio aparece como segundo favorito, delgado, fresco, con un toque de aceite que acompaña la carne sin competir con ella. El horno marca el ritmo de la cocina, y se nota. Hay música algunas noches, lo que le da al lugar esa cualidad difícil de fabricar, la de sentirse como en casa. Los precios son similares a los de Antica Roma. Abre de lunes a sábado desde la 1:30 de la tarde hasta las 11 de la noche, con domingos más cortos hasta las 9. Mérida no es una ciudad que asocies de inmediato con pizza y pasta. La cochinita manda y los papadzules compiten fuerte. Mientras los bares de mezcal se multiplican por toda la ciudad, la escena de restaurantes italianos sigue su propio camino, menos ruidoso pero igual de constante. Esa distancia con la tradición italiana le da a lugares como Antica Roma y Due Torri algo particular: no están copiando lo que hay en cada esquina de Roma o Bolonia. Cocinan comida italiana adaptada al calor yucateco, a la hospitalidad local, a una clientela que exige sabor sin pretensiones, a noches largas donde la prisa no existe. De vuelta en Calle 23 A, las mesas siguen ocupadas pasadas las 9. La sangría circula. Alguien pide otro plato de fettuccine. En la mesa de al lado, un grupo debate si pedir postre o una segunda ronda. La respuesta, como casi siempre aquí, es ambas cosas.

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