Tlaxcala combina la tranquilidad de sus plazas coloniales con una energía gastronómica que se siente en cada esquina. Los mercados ofrecen antojitos tradicionales, mientras que los locales más modernos reinterpretan sabores clásicos con ingredientes locales. Esa mezcla hace que la ciudad sea un punto de encuentro para quien busca tanto lo familiar como lo inesperado.
Si buscas un buen comienzo de día, Caprichos Repostería en Xicohtencatl 10‑A es la parada obligada. El aroma de pan recién horneado y el brillo de los cheesecakes en la vitrina invitan a entrar. Recomiendo probar el cheesecake de frutos rojos y el brownie de nuez; ambos rondan los 80‑100 pesos y valen cada bocado. El local abre de 10 am a 8 pm todos los días, y aunque suele haber una fila ligera por la mañana, el servicio es rápido y la calidad se mantiene constante.
Para un almuerzo relajado, ViVa Bistro Cafe ofrece un ambiente de café con mesas al aire libre y una carta que va de desayunos ligeros a platos más elaborados. La taza de latte que sirve la barista es espesa y aromática, perfecta para acompañar una tostada de aguacate. Los precios varían, pero la mayoría de los platos están entre 70 y 150 pesos, lo que permite probar varias opciones sin gastar mucho. El local está ubicado en el centro histórico, cerca de la catedral, lo que lo hace fácil de encontrar mientras se recorre la zona peatonal.
Cuando el sol empieza a bajar, Samba Churrasquería TLAX se convierte en la opción ideal para los amantes de la carne. La parrilla al aire libre muestra cortes de res que chisporrotean bajo el fuego, y el aroma del chimichurri llena el aire. Los precios son similares a los de Caprichos, alrededor de 120‑180 pesos por porción, y el servicio es ágil aunque a veces hay que esperar unos minutos cuando llegan grupos grandes. La ubicación es céntrica, a pocos pasos de la Plaza de la Constitución, lo que permite combinar la cena con un paseo nocturno por la plaza iluminada.
Para cerrar el día con sabor local, Taquería Los Magueyes en Avenida Ocotlán 126‑F es el lugar donde la gente se reúne después de la cena. Abre de 1 pm a 2 am todos los días, y la variedad de tacos al pastor, pozole y las famosas flanes son un buen cierre. Un taco al pastor cuesta alrededor de 25 pesos, mientras que una porción de pozole está en los 45 pesos, lo que la hace una opción económica. En los fines de semana la fila puede alargarse, pero la espera se justifica con la rapidez del servicio y la frescura de los ingredientes.
Una ruta práctica para probar todo en un día comienza con Caprichos Repostería en la mañana, seguido de un café y algo ligero en ViVa Bistro. Después de una breve caminata hacia la plaza, se llega a Samba Churrasquería para una cena temprana de carne a la parrilla. Finalmente, un paseo nocturno lleva a la Avenida Ocotlán donde Los Magueyes espera con tacos y una michelada para cerrar la jornada. Con este itinerario se cubren los cuatro estilos que hacen a Tlaxcala única: pastelería artesanal, café contemporáneo, parrilla tradicional y tacos callejeros.
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