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Sabores a la parrilla en Asaderos Grill Plaza Loreto

Una tarde de tacos y risas en San Ángel revela por qué Asaderos Grill es el punto de encuentro de los amantes de la carne en la CDMX.

A las siete de la tarde, el sol se cuela entre los árboles del patio de Asaderos Grill Plaza Loreto. El aroma de la leña recién encendida se mezcla con el perfume de la salsa de chile pasilla que el chef rocía sobre la parrilla. Un grupo de jóvenes, una pareja de jubilados y una familia con niños ocupan la zona de mesas al aire libre, mientras el sonido de las cuchillas del carnicero corta el aire. El ambiente vibra con conversaciones sobre el día que termina y el sonido de la música de banda que suena de fondo.

Primer plano del Milanese de res en Asaderos Grill, mostrando la costra crujiente, el jugoso interior rosado y la guarnición de papas doradas
Primer plano del Milanese de res en Asaderos Grill, mostrando la costra crujiente, el jugoso interior rosado y la guarnición de papas doradas

El menú, aunque sencillo, se apoya en la calidad de sus cortes. El plato estrella, el Milanese de res, llega a la mesa sobre una cama de papas doradas. La carne, empanizada con panko y frita en manteca clarificada, conserva un interior rosado y jugoso. Un chorrito de limón recién exprimido despierta la textura crujiente, mientras el toque de perejil picado le da frescura. El precio es de $210, un valor que los clientes consideran justo para la experiencia. Otro favorito es la arrachera al carbón, servida con frijoles refritos y totopos caseros; cuesta $185 y suele aparecer en los pedidos de los que vuelven cada fin de semana.

Interior del restaurante con la parrilla al fondo, chefs trabajando y clientes disfrutando alrededor
Interior del restaurante con la parrilla al fondo, chefs trabajando y clientes disfrutando alrededor

“La carne está perfecta, como si la hubieran sacado del campo y la hubieran asado al instante”, comenta un comensal que dejó su reseña después de la cena. Otro visitante escribe: “El ambiente familiar y la atención del personal hacen que quiera volver mañana”. Una tercera opinión destaca: “Los niños adoran el área de juegos mientras los adultos disfrutan del clericot bien frío”. Estas voces reflejan la combinación de buena comida y espacio para todas las edades que el restaurante ha cultivado desde su apertura. La puntuación de 95.8 en el sistema de calidad confirma que la experiencia supera las expectativas de la mayoría.

Detrás del mostrador, el dueño, un apasionado de la carne sonorense, habla de sus raíces. Creció en una pequeña parrilla de su pueblo y trasladó esas tradiciones a la gran ciudad, manteniendo el método de cocción a leña y la selección de cortes locales. Cada viernes, la parrilla se abre hasta las once de la noche, ofreciendo hamburguesas de res de $150 y un pastel de chocolate que muchos describen como “el cierre perfecto”. La variedad de horarios permite que tanto los que llegan después del trabajo como los que buscan una cena tardía encuentren su lugar.

Al cerrar, la luz tenue del interior resalta los ladrillos expuestos y el brillo del acero de la parrilla. El murmullo se vuelve más bajo, pero el perfume de la leña persiste, recordando la primera visita. Salir del restaurante con la sensación de haber compartido una comida auténtica y cálida es lo que convierte a Asaderos Grill en un punto de referencia para quien busca sabor sin pretensiones.

Si alguna vez pasas por Avenida Altamirano en San Ángel, detente a probar la milanesa de res y siente cómo la ciudad se vuelve un poco más sabrosa.

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