Morelia se come bien. Eso lo sabe cualquiera que haya caminado por los portales del centro en hora de cena, con el olor a chocolate caliente y carnitas saliendo de cada esquina. Pero si me pides que nombre al mejor restaurante de la ciudad, no lo pienso dos veces: La Aldaba, terraza con vista a la catedral, carta que combina lo michoacano con lo internacional sin pedir disculpas.
1. La Aldaba
Portal Matamoros 98, Centro histórico. Todos los días de 7 am a 11 pm. Cuenta por persona: $100 a $200.
La Aldaba se ganó el primer lugar porque hace algo que pocos restaurantes en Morelia logran: cocina internacional ejecutada con seriedad en un edificio histórico sobre los portales. Su terraza da directamente a la catedral, y al atardecer la vista paga la cuenta sola. El carpaccio es impecable, el foie gras no tiene rival en la ciudad, el risotto lleva un punto perfecto, y la carta de vinos es de las más serias de todo Michoacán. ¿Por qué encima de Il Forno, que también cocina a nivel alto? Porque la experiencia completa (lugar, servicio, cocina, vinos) no tiene equivalente en Morelia. También sirven chilaquiles por la mañana que compiten con su menú de cena, algo raro en un restaurante de este calibre. ¿Su punto débil? Los precios. Pero La Aldaba no es para ir a medias.
2. Il Forno
Av. Rey Tangaxoan II 635, Vista Bella. Lunes a sábado hasta las 11:30 pm, domingos cierra a las 10:30 pm.
Il Forno le gana a Kontén en consistencia pura. Cada plato sale exacto, cada vez. Su risotto tiene esa cremosidad que muchos copian por toda la ciudad sin lograrlo, y la pizza sale de un horno que saben manejar con respeto. Los viernes por la noche hay música de violín en vivo. Suena cursi hasta que estás ahí con un clericot en la mano y una lasaña enfrente. La terraza en Vista Bella es amplia, funciona para grupos grandes. Si buscas comida italiana en Morelia, este es el lugar. Punto.
3. Kontén Morelia
Av. Lic. Enrique Ramírez Miguel S/n, Terrazas del Campestre. Todos los días desde mediodía.
Kontén es donde vas cuando quieres mariscos sin manejar hasta la costa. El camarón lo preparan de mil maneras, el marlín llega fresco, los tacos son adictivos, y el molcajete de mariscos es una experiencia que merece mesa propia. Con casi 2,000 reseñas y 4.4 de calificación en Google, la consistencia habla sola. Sus cócteles con mezcal (que se ha apoderado de las barras morelianas este año) son de los mejores de la zona sur. Tiene terraza con música algunos días. ¿Por qué no es segundo? Porque Il Forno es más preciso en ejecución, plato a plato. Pero en ambiente, Kontén gana.
4. Plaza Modelo
Blvd. García de León 1009, Chapultepec Sur. Desde las 10 am hasta la 1 am entre semana. Cuenta por persona: menos de $100.
Plaza Modelo es el mejor restaurante casual de Morelia. Con más de 1,400 reseñas y precios por debajo de los cien pesos, demuestra que comer bien no tiene que doler. Las micheladas son de campeonato y los tacos cumplen de sobra. La pizza sorprende para un lugar que parece más bar deportivo que restaurante. El estacionamiento es cómodo, raro en Chapultepec Sur. Lo que le falta comparado con los tres de arriba es refinamiento, pero a nadie que va ahí le preocupa eso. Y con razón.
5. La Guarecita San Agustín
Hidalgo 54, Centro. Todos los días desde las 7:30 am. Cuenta por persona: $100 a $200.
Si los primeros cuatro representan la cara moderna de Morelia, La Guarecita es tradición sin filtro. Los uchepos son los mejores que he probado en el centro de la ciudad. La sopa tarasca tiene esa profundidad de sabor que solo sale de recetas viejas. Las enchiladas morelianas están a la altura. Y los churros con chocolate moreliano al final son el cierre perfecto. Con más de 2,300 reseñas es uno de los más visitados de esta lista, y la música en vivo le da ese ambiente que los turistas buscan pero que los locales también disfrutamos. Los viernes abre las 24 horas. En temporada alta, prepárate para esperar mesa.
Si solo puedes ir a uno, ve a La Aldaba. Pide el carpaccio con una copa del vino que te recomienden. Siéntate en la terraza a ver cómo cae la tarde sobre la catedral. Morelia merece comerse sin prisa.
