Oaxaca no vive de una sola comida. Aquí, la cocina tiene capas: el mole puede ser picante o cremoso, el pan de campo se sirve con chorreado recién hecho, y el mezcal se prueba con fresas, sal o una chispita de guayaba. La diferencia con otras ciudades es que estas tradiciones no están en menús turísticos, sino en las esquinas. Camina cinco cuadras y encontrarás un albergue de tasajo al lado de un restaurante con vista a la catedral.
Empieza el día en Café "El Volador", en la Plaza de la Cruz de Piedra. Aquí sirven el mejor cortado de la ciudad, con un punto de amargor que equilibra el café de los Valles Centrales. El pan de muerto de $40 se derrite en la boca, pero el verdadero tesoro es el kombucha de guayaba que toman los locales. Abre de 8 am a 9 pm, así que llega antes de que se acaben las galletas de avena.
Al mediodía, camina 15 minutos hacia Calle Eduardo Vasconcelos y entra a Pig & fish La Cochera. Su especialidad es el cochinita al pastor, que sirven en tacos de maíz dorados o en burritos gigantes. Los tacos de arrachera cuestan $45 y tienen salsa de huitlacoche que te hará olvidar el precio. Los sábados, el mozo del fondo siempre está jugando micheladas con el vecino del 321.
Por la tarde, toma un taxi a Calzada Porfirio Díaz 233B y entra a Gallo Cervecero. No es un bar de fútbol como los de Guadalajara: aquí el menú incluye enchiladas de mole negro y enfrijoladas que te llenan con una bocado. La cerveza Gallo cuesta $60 y se combina bien con el pastel de elote de $50. Los sábados hay lineas a la 10 pm, pero vale la pena por el churro con cajeta que sirven en la salida.
Guarda hambre para las 8 pm: en Carr. Internacional 5, Restaurante Tangerina está abierto las 24 horas. Pide el mole amarillo con pollo ($120) o los tacos de tasajo que traen en hojas de maíz. Hay un grupo de estudiantes universitarios que vienen cada jueves a las 2 am a pedir enfrijoladas y desayunar con el sol del 5 de mayo.
Una ruta típica empezaría con café en El Volador, seguido de tacos en La Cochera, cerveza en Gallo Cervecero y comida nocturna en Tangerina. El costo total rondaría los $500, lo mismo que un coctel de mezcal en Plaza de las Armas. La diferencia es que aquí, la comida no es un extra: es la razón principal para estar en Oaxaca.
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