El reloj marcaba las 8 de la noche cuando entré a Sal y Fuego Pizzería, justo en la esquina de Prol. de la Noria 120. El aroma a masa recién horneada y albahaca se mezclaba con el murmullo de conversaciones en español e inglés. Un grupo de estudiantes universitarios compartía una mesa larga, mientras una pareja mayor revisaba el menú bajo la luz tenue del techo de ladrillos. La terraza, con sus plantas colgantes, invitaba a quedarse hasta la madrugada.
Sal y Fuego abrió sus puertas a las 2:30 pm y se mantiene hasta las 9:30 pm de lunes a sábado, y hasta las 7 pm los domingos. La puntuación de 85 y los 1,383 comentarios le otorgan una reputación de calidad que no se basa solo en el precio; el rango de $1 a $100 permite que cualquiera pruebe una porción. En los comentarios, un visitante escribió: "La masa es crujiente por fuera y esponjosa por dentro, como una caricia para el paladar". Otro cliente resaltó: "El servicio es rápido y el personal siempre sonríe, hacen que vuelvas". Una tercera reseña mencionó: "El ambiente vintage y la terraza con plantas hacen que la cena sea una experiencia relajada".
El plato estrella, la pizza de chorizo y queso Oaxaca, llega a la mesa con una base dorada, salsa de tomate casera y trozos de chorizo que chisporrotean al cortar. Cada bocado combina la picardía del chorizo con la suavidad del queso local, mientras la masa conserva su crujido. El precio de $150 MXN la hace accesible para una cena casual. Los clientes habituales dicen volver por la constancia: "Siempre la misma calidad, nunca me decepciona". La carta también incluye opciones vegetarianas, pero la pizza de chorizo sigue siendo la más solicitada.
Al final de la noche, la terraza se llena de risas y el sonido de una guitarra acústica que un músico local toca en vivo. La luz de las farolas crea sombras que bailan sobre las mesas, y el olor a pizza se vuelve más profundo, como si la ciudad misma lo estuviera cocinando. En ese momento comprendí por qué Sal y Fuego se ha convertido en un punto de referencia para los oaxaqueños que buscan una pizza auténtica sin pretensiones.
Al salir, el aire fresco de la Noria me envolvió y el eco de los aplausos del músico quedó atrás. Sal y Fuego no es solo una pizzería; es un espacio donde la gente se reúne, comparte historias y saborea una pizza que sabe a tradición y a innovación al mismo tiempo. Si buscas una noche sencilla pero memorable en Oaxaca, este es el lugar donde la pizza se siente como en casa.
Leer Artículo Completo