Son las ocho de la noche en Los Pinos y Antica Roma tiene cada mesa ocupada. Las parejas dominan el comedor, copas de sangría en la mano, platos de fettuccine entre ellos. El calor de Mérida todavía pega a esa hora, pero adentro nadie parece notarlo. El nombre Mario aparece una y otra vez cuando la gente habla de este lugar, siempre asociado con un buen rato y una recomendación sin reservas. No sé si es dueño o mesero. Lo que sé es que dejó huella.
Este restaurante italiano lleva años en la Calle 23 A No. 350, entre las calles 34 y 36, en la colonia La Florida. Con más de dos mil reseñas y una calificación de 4.7, Antica Roma se ha ganado algo difícil en una ciudad con más de 500 restaurantes: la repetición. La gente regresa. El ambiente tiene fama de romántico. Los precios se mantienen entre $100 y $200 pesos por plato, lo cual en Mérida sigue siendo accesible para una cena de pareja bien hecha. Abre todos los días desde la 1 de la tarde hasta las 11:30 de la noche (domingos hasta las 11), así que hay espacio de sobra para llegar después del trabajo o alargar un sábado.
El fettuccine es el plato que nadie se salta. Llega a la mesa con ese aroma concentrado de pasta recién hecha. La salsa se adhiere a cada tira. El queso todavía se derrite cuando lo ponen frente a ti, y el vapor sube y te obliga a cerrar los ojos un segundo antes del primer bocado. Es el tipo de preparación donde se nota si un restaurante corta camino o se lo toma en serio. Antica Roma no corta camino. Para acompañar, la sangría funciona con el calor yucateco de una forma que la cerveza no logra, sobre todo en esas noches de marzo donde el termómetro se niega a bajar de 30 grados. Para grupos, hay opción de buffet, una rareza en la cocina italiana de Mérida.
A quince minutos de ahí, en el barrio de San Esteban, Due Torri ocupa un local en la Calle 27 No. 349-A. No es la zona más turística. Eso le juega a favor. Con poco más de 680 reseñas y una calificación de 4.6, este italiano más compacto tiene personalidad propia. Quienes conocen el lugar mencionan el ambiente y la música que suena durante la cena. Hay algo de intimidad de casa aquí. La lasagna y el carpaccio son los dos platos que más se repiten en las opiniones: polos opuestos que conviven bien en un menú que no intenta abarcar todo. El horno marca el ritmo de la cocina. Due Torri abre de lunes a sábado desde la 1:30 de la tarde, los domingos desde la 1, y cierra más temprano que Antica Roma (a las 9 pm los domingos, 11 pm entre semana). Si Antica Roma es la cena romántica con todo el montaje, Due Torri es el martes cuando quieres comer bien sin que se sienta como evento.
De regreso en Antica Roma, pasadas las diez, las mesas siguen llenas. No es casualidad. La cocina italiana en Mérida no tiene la misma tradición que en Guadalajara o la Ciudad de México, pero ha encontrado su público. Antica Roma lo entendió hace tiempo: no necesitas reinventar nada. Solo necesitas hacer un buen fettuccine y servirlo con sangría fría. La gente vuelve sola.
