Pizza con trufa y jamón serrano en Barrio Napoli, Mérida
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Pizza con trufa y jamón serrano en Barrio Napoli, Mérida

Una noche en Plaza Victory Altabrisa se vuelve una fiesta de aromas y sabores cuando la pizza de trufa de Barrio Napoli llega a la mesa.

A las ocho de la noche, la calle Vista Alegre se llena de risas y el sonido de vasos de tinto de verano chocando. Dentro de Barrio Napoli, el horno de leña cruje mientras la masa se infla, y el perfume de la trufa negra se mezcla con el dulzor de la pera caramelizada. Un grupo de amigos se apoya en la barra, observando cómo el pizzero estira la masa y la cubre con jamón serrano crujiente, queso fundido y láminas de trufa. La luz tenue del local, con sus mesas de madera y paredes adornadas con fotos de la familia fundadora, crea un ambiente que invita a quedarse. El menú, disponible en un enlace de Google Drive, destaca la "Pizza Trufa & Serrano" a $150, una combinación que ha convertido a este lugar en referencia para los amantes de la pizza gourmet. La masa, ligera y crujiente, lleva una salsa de tomate ligeramente ahumada; el queso mozzarella se funde en una capa cremosa que abraza los trozos de pera dulce y los cristales de trufa. Cada bocado ofrece una mezcla de salado, dulce y tierra que despierta los sentidos. Otro favorito es la "Pizza de pistacho y helado" – una porción de masa caliente coronada con helado de pistacho que se derrite lentamente, creando un contraste frío‑caliente que los clientes describen como sorprendente. Los comentarios de los comensales refuerzan la reputación del lugar. Una reviewer escribe: "El sabor a trufa es espectacular, nunca había probado algo así en una pizza". Otro cliente señala: "El jamón serrano crujiente y la pera hacen una combinación perfecta, cada rebanada es una fiesta". Un tercer visitante comenta: "El ambiente es relajado, el servicio rápido y la pizza siempre llega caliente, incluso a las 11 pm". Estas voces, extraídas de más de tres mil reseñas, revelan una comunidad que vuelve por la calidad constante y el toque artesanal que diferencia a Barrio Napoli de las cadenas de pizza. Detrás del mostrador, el propietario, originario de Nápoles, cuenta que la idea nació tras años de experimentar con ingredientes locales. Decidió incorporar la trufa de la región y el jamón serrano de Yucatán para crear una fusión que honrara tanto su herencia italiana como la riqueza de la cocina mexicana. La historia se refleja en los detalles: las mesas llevan nombres de calles de Mérida, y el menú incluye notas sobre la procedencia de cada ingrediente. La atención al detalle se extiende al servicio; el personal sugiere maridajes como una cerveza artesanal de la zona o el clásico tinto de verano. Al cerrar la noche, la pista de baile improvisada frente al horno sigue vibrando con conversaciones y el sonido de platos vacíos. La pizza de trufa, ahora con el queso ligeramente dorado, sigue siendo el centro de atención. Salir de Barrio Napoli con una porción de pizza en la mano y el aroma de la trufa persiste en el aire, recordando que en Mérida la tradición italiana puede encontrarse en cada esquina, siempre acompañada de un toque local que la hace única.

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Fausto's | Pizzeria, con su menú de pizzas tradicionales y ambiente acogedor en el centro de MéridaPor Cocina

La pizza en Mérida: desde económicos auténticos hasta opciones premium

Exploramos el mapa de pizzas en Mérida, desde opciones a menos de $100 hasta lugares de lujo, revelando secretos de valor y sabor en cada rincón de la ciudad.

Mérida tiene 17 pizzerías con precios que van de $1 a $200 por porción. Las más económicas, como Fausto's | Pizzeria, ofrecen 4.5 de calificación a menos de $100, mientras que opciones premium como Al Forno ($100–200) destacan por sus especialidades a la piedra. Curiosamente, Don Eduardo pizzas artesanales ($1–100) tiene 4.8 estrellas, superando a locales con precios 3x más altos. Fausto's | Pizzeria (Calle 62 #344A), con 1393 reseñas, es la más visitada. Sus pizzas con salsa de tomate tradicional y rellenos yucatecos (como el "cannelloni con hongos portobello") cuestan entre $80 y $120. Aunque su puntuación 4.5 no es la más alta, su ubicación en el Centro Histórico la convierte en opción práctica para visitantes que buscan comida italiana cerca de las zonas turísticas. Il calabrese pizzería (Calle 60 #440A) apuesta por una autenticidad italiana. Su pizza "cuattro formaggi" ($180) lleva mozzarella, gorgonzola y parmesano, con una base crujiente horneada en horno de leña. Aunque cuesta el doble que opciones en Don Eduardo, sus 1218 reseñas confirman que muchos pagan más por la experiencia. Abre solo de 6pm a 11:30pm, ideal para cenas tempranas. Don Eduardo pizzas artesanales (Calle 18, Mérida) es la sorpresa: con solo 123 reseñas pero 4.8 estrellas, ofrece pizzas "4 quesos" ($90) con una masa crujiente y equilibrio perfecto entre sabor y precio. Sus clientes destacan la "pizza con hongos portobello" como opción original, y sus horarios de 12pm a 10:30pm la convierten en opción para almuerzos. Aunque no tiene terraza como Al Forno, su enfoque artesanal atrae a comensales locales que buscan calidad sin gastar excesivamente. El vacío más notable es la falta de pizzerías nocturnas: solo 3 de las 17 pizzerías abren pasadas las 10pm. Para cenas tardías, Eskondida Pizza (Calle 62 #384) abre hasta la medianoche los viernes y sábados, con pizzas de estilo neoyorkino, pero su ubicación en Zona Centro limita su facilidad de acceso comparecida con opciones de Montejo.

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Platillo de pasta italiana servido en Antica Roma, MéridaDestacado

Antica Roma: la noche italiana de Los Pinos

Un restaurante italiano en la colonia La Florida con 4.7 de calificación y más de dos mil reseñas. Cuando Mérida quiere cenar diferente, sabe dónde ir.

Son las ocho de la noche en Los Pinos. El calor de Mérida afloja por fin, ese momento del día donde la ciudad respira. Por la Calle 23 A, entre la 34 y la 36, el aroma a masa horneada sale de un local y llega hasta la banqueta de enfrente. Antica Roma abre a la una de la tarde, pero es a esta hora cuando cobra vida. La carta es italiana sin pretensiones. Pastas y pizzas, con pan que se hace aquí mismo. Los precios van de 100 a 200 pesos, que para lo que sale de esta cocina resulta más que razonable. Con 4.7 de calificación y más de dos mil reseñas, Antica Roma no necesita publicidad para que los meridanos la conozcan. La colonia La Florida, en la zona de Los Pinos, no es la primera que viene a la mente cuando piensas en salir a cenar. Pero eso es parte de su identidad. Llegas porque alguien te lo recomendó o porque pasaste una vez y el olor te frenó en seco. El fettuccine es el plato que la gente recuerda al día siguiente. La pasta llega al dente, con esa resistencia justa que te confirma que alguien en la cocina sabe lo que hace. La salsa tiene cuerpo sin ser pesada, con un punto de mantequilla que se siente en la lengua antes de que el sabor termine de abrirse. No es un plato complicado. Al segundo bocado ya sabes que vas a volver a pedirlo. Y eso, en una ciudad donde la competencia culinaria es feroz, dice bastante. Quienes dejan reseña repiten ciertas palabras. "Sabor" aparece una y otra vez. "Romántico" también, lo que explica la cantidad de cenas en pareja que llenan las mesas cualquier jueves por la noche. "Accesible" surge con frecuencia, y tiene sentido: una cena para dos con pasta y sangría rara vez pasa de los 500 pesos. Hay un nombre que se repite en las opiniones: Mario. Cuando un nombre propio aparece seguido en las reseñas de un restaurante, esa persona está haciendo algo bien. La sangría, por cierto, se menciona casi tanto como los platillos principales. En el calor yucateco, una jarra fría con la cena es menos un acompañamiento y más una necesidad. Para la gente que frecuenta este lugar, cenar es solo el pretexto. El horario ayuda. De lunes a sábado cierra a las once y media de la noche, domingos a las once. Puedes llegar después del cine o después de caminar sin rumbo por la ciudad. Se te antoja algo a las diez de la noche, aquí siguen abiertos. No es poco. Muchos restaurantes en Mérida bajan cortina a las nueve y te dejan buscando opciones. Antica Roma espera. La dirección: Calle 23 A No. 350, entre 34 y 36, colonia La Florida, zona Los Pinos. A las diez, Los Pinos se queda tranquilo. Pero adentro de Antica Roma las copas de sangría siguen circulando y alguien pide otro plato de fettuccine para compartir. El aroma a masa sigue saliendo a la calle, como si ya fuera parte del barrio. Más de dos mil comensales dejaron su opinión y el veredicto se repite: comida italiana bien hecha y a precio justo. En una ciudad que sabe comer, eso es suficiente.

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Interior del restaurante Due Torri en la colonia San Esteban, MéridaGuía

Antica Roma: donde Mérida se vuelve italiana por una noche

Con 4.7 estrellas y más de dos mil reseñas, Antica Roma en la colonia Los Pinos se ha convertido en el punto de referencia para la cocina italiana en Mérida.

Martes, 8 de la noche. La Calle 23 A en la colonia Los Pinos no tiene el tráfico de Paseo Montejo ni el bullicio del Centro Histórico. Es una zona residencial donde los coches pasan despacio. Pero a la altura del número 350, entre calles 34 y 36, el movimiento cambia. Hay gente esperando mesa. Antica Roma lleva años en esa esquina. Calificación de 4.7, más de dos mil reseñas. Son números que no se construyen de la nada. Este restaurante italiano tiene algo que muchos lugares en Mérida prometen y pocos logran: consistencia. La carta va de lo clásico a lo generoso. Los fettuccine aparecen una y otra vez en las opiniones de quienes repiten visita, y con razón. La pasta llega al plato con una textura que se nota cuidada, al dente como debe ser, bañada en salsa que no escatima en sabor. Para acompañar, la sangría es casi obligatoria. Los comensales la mencionan con frecuencia, y no es sangría de cartón con fruta flotando por compromiso. Es una sangría que se bebe con ganas en una noche calurosa de Yucatán, mientras las conversaciones se alargan sin prisa. La cuenta se mueve entre $100 y $200 pesos por persona, lo cual para una cena italiana seria en Mérida sigue siendo muy razonable. Hay quienes vienen por la cena romántica. El ambiente se presta. Pero también hay familias con niños, parejas en su primera cita, grupos de amigos, colegas que alargan la sobremesa sin ver el reloj. El servicio es accesible en trato y en precio, según quienes dejan reseña. El buffet que ofrecen en ciertos horarios le da otro ángulo al lugar, uno más relajado, más de "voy a probar de todo sin comprometerme con un solo plato." Abre todos los días desde la 1 de la tarde: entre semana hasta las 11:30 de la noche, domingos hasta las 11. A pocos kilómetros, en la colonia San Esteban, Due Torri ofrece otra versión de la cocina italiana en Mérida. Con 4.6 estrellas y cerca de 700 reseñas, este restaurante de Calle 27 número 349-A se ha forjado su propia clientela fiel. Aquí la lasagna manda. Es el plato que los comensales fotografían, el que recomiendan en reseñas, el que piden de nuevo al volver, el que no se comparte. El carpaccio aparece como segundo favorito, delgado, fresco, con un toque de aceite que acompaña la carne sin competir con ella. El horno marca el ritmo de la cocina, y se nota. Hay música algunas noches, lo que le da al lugar esa cualidad difícil de fabricar, la de sentirse como en casa. Los precios son similares a los de Antica Roma. Abre de lunes a sábado desde la 1:30 de la tarde hasta las 11 de la noche, con domingos más cortos hasta las 9. Mérida no es una ciudad que asocies de inmediato con pizza y pasta. La cochinita manda y los papadzules compiten fuerte. Mientras los bares de mezcal se multiplican por toda la ciudad, la escena de restaurantes italianos sigue su propio camino, menos ruidoso pero igual de constante. Esa distancia con la tradición italiana le da a lugares como Antica Roma y Due Torri algo particular: no están copiando lo que hay en cada esquina de Roma o Bolonia. Cocinan comida italiana adaptada al calor yucateco, a la hospitalidad local, a una clientela que exige sabor sin pretensiones, a noches largas donde la prisa no existe. De vuelta en Calle 23 A, las mesas siguen ocupadas pasadas las 9. La sangría circula. Alguien pide otro plato de fettuccine. En la mesa de al lado, un grupo debate si pedir postre o una segunda ronda. La respuesta, como casi siempre aquí, es ambas cosas.

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