Chihuahua está vibrando con la llegada de propuestas que mezclan tradición y modernidad. En los últimos meses, dos espacios han abierto sus puertas y ya empiezan a generar conversación entre los vecinos que buscan sabores auténticos sin largas listas de espera.

El son de la negra llega a Cafetales de Ojitlán con una fachada discreta y una carta que pone el foco en platos emblemáticos de la región. El local abre de martes a sábado de 9 am a 8 pm y cierra los lunes, miércoles y jueves. Con 258 reseñas y una calificación de 4.8, los primeros comensales destacan la presentación de los chiles en nogada, el aroma del maíz recién molido y la suavidad del atole de chocolate que acompaña la sobremesa. Los precios rondan los MX$100‑200, lo que lo sitúa en un rango medio‑alto pero accesible para una experiencia de calidad. La atmósfera es tranquila, con música de fondo que permite conversar sin levantar la voz; el personal menciona que la cocina está enfocada en ingredientes locales y en mantener la receta tradicional de los chiles.
A pocos kilómetros, en la zona de Haciendas del Valle I Etapa, Chih'ua tacos y cortes Periférico de la juventud abre sus puertas con una propuesta que combina un buffet de tacos, una barra de ensaladas y cortes a la parrilla. El horario es continuo de 8 am a 11 pm todos los días, lo que lo convierte en una opción para desayunos tardíos, almuerzos y cenas. Aunque la sucursal es nueva, el concepto ya acumula 5 308 reseñas y una puntuación de 4.4, lo que indica que los clientes habituales del nombre confían en la calidad. Entre los platos que más se mencionan están los tacos al pastor con piña caramelizada, la sopa azteca con su caldo profundo y el arrachera a la parrilla servida con guarnición de frijoles charros. Los precios también se sitúan entre $100‑200, y el buffet permite probar varios antojitos en una sola visita. Los comentarios resaltan la variedad del menú y la rapidez del servicio, aunque algunos señalan que el espacio aún está ajustándose a la alta demanda.
Ambos locales comparten la intención de ofrecer comida mexicana con un toque cuidadoso, pero sus enfoques difieren. El son de la negra apuesta por la elegancia de platos clásicos en un ambiente íntimo, mientras que Chih'ua apuesta por la abundancia y la flexibilidad de un buffet que invita a compartir. La primera tiene menos reseñas, lo que brinda la sensación de descubrir un tesoro antes de que se llene; la segunda, aunque con cientos de opiniones, sigue siendo una opción segura para grupos que buscan variedad sin complicaciones.
Si tuviera que señalar cuál tiene mayor potencial, sería El son de la negra. Su enfoque en platos icónicos como los chiles en nogada, combinados con una atención al detalle en la presentación y el uso de ingredientes locales, lo posiciona para convertirse en un referente de la cocina regional. Además, el número limitado de reseñas sugiere que todavía hay espacio para que el lugar crezca y sorprenda a más comensales. Chih'ua, por su parte, seguirá siendo una parada obligada para los que buscan una experiencia rápida y diversa, pero el verdadero encanto de descubrir una propuesta nueva parece residir en la delicadeza de El son de la negra.





