Ciénega de Flores tiene una escena gastronómica que combina la calidez del centro histórico con la energía de los nuevos locales. Aquí la comida no es solo una pausa, es una excusa para encontrarse en la calle, compartir una mesa y charlar hasta la madrugada. Cada esquina ofrece algo distinto, desde los puestos que venden gorditos tacos hasta bares que preparan cócteles con mezcal artesanal.
En la Av. Independencia, justo frente a la plaza principal, está El Menudito (1). Abre de 6 a.m. a 8 p.m. todos los días y su menú cabe en cualquier bolsillo: gorditos tacos de carne y un pozole que huele a maíz recién molido. Los precios rondan entre MX$1 y MX$100, lo que lo hace ideal para desayunar antes de recorrer el mercado. La fila suele ser corta, pero si vas en fin de semana llega a ser una fila de veinte personas, lo que indica que la gente confía en su sabor casero.
A pocos pasos, la noche se vuelve más fresca en Cocktelería Altamira (2). El local abre a las 6:30 p.m. y se mantiene hasta la medianoche. Aquí el precio sube a MX$100‑200, pero la calidad de los cócteles lo justifica. El mezcal sour, con su toque ahumado, y la margarita de coco, con una espuma ligera, son los favoritos de los clientes. El ambiente es íntimo, con luces bajas y una barra de madera que invita a quedarse charlando mientras se prueba una ronda de drinks.
Si lo que buscas es marisco, el Restaurante de mariscos El Astillero (3) es la parada obligada. Aunque su horario no está especificado, los reseñadores hablan de una atención puntual y de platos como los tacos de camarón a la parrilla y el camarón al ajillo, servidos con limones frescos y una salsa ligeramente picante. Los precios están en el mismo rango que la coctelería, MX$100‑200, lo que lo coloca como una opción de medio rango para una cena ligera después de una tarde de paseo.
Cerrando el recorrido, Vick‑Mar (4) en Hidalgo #700 abre a partir de las 6:30 p.m. y se extiende hasta la medianoche. Con precios entre MX$1 y MX$100, este sitio combina la informalidad de un local de barrio con una carta que destaca la asada jugosa y las papas crujientes. La cocina está a la vista, y el sonido del chisporroteo de la parrilla crea una atmósfera que invita a quedarse. La fila es mínima, pero el ruido de la calle a veces obliga a buscar una mesa en la parte trasera.
Una ruta perfecta para un día completo comienza con un desayuno temprano en El Menudito, donde puedes cargar energía con tacos y un vaso de agua de fruta. Después de una caminata por el centro, pasa a Cocktelería Altamira para un cóctel antes del atardecer. Cuando el sol se oculta, dirígete al Astillero para una cena de mariscos ligera y termina la noche en Vick‑Mar, disfrutando de la asada y una cerveza fría bajo las luces de la calle. Con estos cuatro lugares cubres desayuno, merienda, cena y una copa nocturna sin repetir sabores.
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