Pénjamo tiene una escena gastronómica que se siente como una conversación entre la cocina tradicional y la energía de la gente del centro. Aquí los puestos de tacos comparten la calle con cafés que huelen a granos recién molidos, y cada esquina tiene una historia que se cuenta en el plato. No es raro pasar de un desayuno con té a una cena de camarones sin cambiar de barrio, y esa flexibilidad es lo que hace única la experiencia culinaria de la ciudad.
Para comenzar el día, me lanzo a Casa de Té Amando-té. El local está en una calle tranquila del centro y su interior está lleno de luz natural, con mesas de madera y una vitrina que muestra una variedad de pasteles y scones. El té de manzanilla con miel es una apuesta segura, y los pastelitos de guayaba que acompañan al té llegan a menos de $30. El ambiente invita a quedarse leyendo un libro o a charlar con amigos mientras el aroma del té envuelve el espacio.
A pocos pasos, Coffee My Life en Arteaga 6 ofrece un contraste moderno. El barista prepara un latte con espuma cremosa y, al lado, una bandeja de baguettes crujientes y una ensalada fresca de aguacate. El precio de un café está alrededor de $25, lo que lo coloca en la misma franja que el té, pero la calidad del café y la variedad de acompañamientos hacen que valga la pena. El local abre a las 8:30 a.m., ideal para los que quieren una dosis de energía antes de recorrer la ciudad.
Cuando el sol ya está alto, me dirijo a Tarascas Restaurante. Este restaurante se ha ganado una reputación por sus tacos de barbacoa y sus salsas caseras. Los precios varían mucho, desde $20 hasta $120, lo que permite elegir tanto una comida rápida como una cena más elaborada. La atención es rápida y la fila suele ser corta antes de la hora del almuerzo. Un plato de tacos acompañado de una cerveza bien fría es la opción perfecta para recargar energías antes de seguir explorando.
Al caer la tarde, el sabor del mar se vuelve la estrella en Mariscos Vallarta. Ubicado en Santos Degollado 121, el restaurante ofrece camarones frescos, bisques y micheladas que se sirven en una terraza limpia y con vista a la calle principal. Los precios son accesibles, con un plato de camarones que ronda los $80, mientras que una michelada completa cuesta alrededor de $45. El horario es amplio, de 10 am a 6 pm todos los días, y la atención es amable, lo que lo convierte en una parada cómoda después de un día de turismo.
Si solo tienes una jornada para saborear Pénjamo, te propongo este itinerario: empieza con un té y pastelitos en Casa de Té Amando-té, sigue con un café y baguette en Coffee My Life, almuerza tacos en Tarascas y termina la tarde con camarones y michelada en Mariscos Vallarta. Cada lugar está a una corta distancia a pie, y el recorrido pasa por la Plaza de la Constitución y la estación de autobuses, lo que facilita la movilidad. Con esta ruta tendrás una visión completa de lo que la ciudad ofrece, desde lo sencillo hasta lo más elaborado, sin perder tiempo ni dinero.
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