Puerto Vallarta combina mar y montaña, y su comida refleja esa mezcla. En la zona del Malecón y el centro histórico, los puestos de tacos compiten con restaurantes de carne y cocina internacional. La brisa del Pacífico lleva aromas de mariscos, achiote y café, y la gente come en la calle, en terrazas y en salas con vista al mar. Cada comida se siente como una pequeña aventura sin tener que viajar lejos.

La Ribera Steakhouse, a pocos pasos del Malecón, es un clásico para los amantes de la carne. El ribeye a la parrilla llega con una salsa de chile de árbol que le da un toque picante sin opacar la jugosidad. Un plato cuesta alrededor de 350 MXN y se acompaña de papas rústicas y una copa de vino tinto de la casa. El servicio es atento y, en temporada alta, una fila de diez minutos es lo típico; vale la espera por la calidad del corte.

Di Vino Dante se encuentra en la zona Romántica y ofrece una mezcla de cocina italiana y sabores argentinos. Los fettuccine al pesto de cilantro son mi recomendación; el plato está en el rango de 280 MXN y se sirve con pan de ajo crujiente. La carta de vinos incluye varietales locales que complementan bien la carne a la parrilla. El ambiente es relajado, con mesas al aire libre que permiten observar el movimiento del paseo marítimo.

Algo Bueno PV es la opción para quien busca comer rápido y barato sin sacrificar sabor. Sus tacos de pescado a la talla se venden por 45 MXN y vienen con col morada y salsa de aguacate. El puesto está justo frente a la Plaza de la Señora, por lo que es fácil de encontrar mientras se pasea por el centro. No hay fila larga; el servicio es inmediato y el precio permite probar varios tacos en una sola visita.
Oregano Caribbean by Chela, ubicado cerca de Playa Los Muertos, trae un toque caribeño a la costa de Jalisco. Los camarones al coco, servidos con arroz con coco y plátano frito, rondan los 320 MXN y destacan por la combinación de dulzura y picante. El local tiene música de reggae en vivo los fines de semana y una terraza que da al mar, ideal para cerrar la noche con una caña de cerveza artesanal. Para un día completo, empieza con los tacos de Algo Bueno, sigue con el ribeye de La Ribera al mediodía, cena los camarones de Oregano y termina con una copa de vino en Di Vino Dante antes de regresar al hotel.
