Guanajuato se siente como un laberinto de callejones de piedra donde el aroma del café recién hecho se mezcla con el perfume de los mercados. Cada esquina tiene su propio ritmo y la comida aquí se vuelve parte de la historia que cuenta la ciudad. No es lo mismo comer en la capital del estado que en una ciudad costera; aquí el clima fresco y la arquitectura colonial crean un ambiente que invita a saborear lentamente.
En la calle Temescuitate 1, en el corazón del centro, está Café Tal. Abre a las siete de la mañana y cierra a las diez de la noche, salvo los miércoles que se despide a las tres. El local es frecuentado por estudiantes y turistas que buscan un buen café de olla y un pastel de guayaba. Un espresso cuesta menos que un helado en la zona, lo que lo hace ideal para el presupuesto. La fila suele ser corta en la mañana, pero los viernes por la tarde se forman algunos grupos de lectores que comparten mesas.
A pocos pasos, dentro del corredor de Positos 70, se encuentra Tazón de Barro, Comida Medicinal. El restaurante cierra de lunes a miércoles y abre los jueves de 1:30 a 7 pm y los sábados de 3 a 7 pm. Su propuesta vegana incluye un set menu con sopa de calabaza y un plato de coliflor en salsa de chile en nogada, todo a precios que no superan los cien pesos. Los clientes comentan que el ambiente es tranquilo y que la atención es rápida, aunque el espacio es pequeño y a veces hay que esperar unos minutos para conseguir una mesa.
Cerca de la Universidad, Santo Café se ha convertido en el punto de encuentro de los estudiantes que buscan un buen espresso y un croissant de mantequilla. El local no publica horarios exactos, pero está abierto la mayor parte del día y cierra tarde. Los precios son accesibles y la calidad del café es constante, lo que lo hace una parada obligada después de una clase o una visita al museo.
Para el postre, Estación Gelato ofrece helados artesanales en una vitrina que muestra sabores de fruta y chocolate. El precio es un poco más alto que el de los cafés, pero la textura cremosa y la variedad de opciones lo justifican. Está ubicado cerca del Jardín Unión, lo que lo convierte en una parada perfecta después de cenar en el centro histórico. El local suele estar lleno los fines de semana, pero el servicio es rápido y los clientes pueden elegir entre varios sabores al momento.
Una ruta práctica para un día completo comienza con un desayuno en Café Tal, donde puedes tomar tu café y pastel antes de subir al funicular. Luego, camina hacia Positos 70 y disfruta del menú vegano de Tazón de Barro para el almuerzo. Después, pasa por Santo Café para una pausa de café y un croissant mientras exploras la Universidad y sus galerías. Termina la jornada en Estación Gelato, justo al lado del Jardín Unión, donde un helado artesanal cierra la experiencia con un toque dulce. Con este itinerario, saborearás la diversidad gastronómica de Guanajuato sin perderte en el camino.
Leer Artículo Completo