Minatitlán se siente diferente cuando el olor a mar y a chile se mezcla en el aire de la calle. La ciudad tiene una tradición de comida casera que se adapta a los sabores del puerto, y cada esquina guarda una sorpresa para quien busca algo rápido o una comida completa. El Mercado Municipal, a dos cuadras del centro, vende frutas tropicales que muchos locales usan como acompañamiento en sus tacos.
El primer lugar que siempre reviso es el Buffet de Mariscos La Marqueza, ubicado en Niños Heroes 22, Tacoteno. El precio ronda los 250 pesos y el buffet permite probar camarón al ajillo, paella de mariscos, tacos de camarón con salsa de chipotle y ceviche de pescado. Las micheladas llegan bien frías y acompañan perfectamente el caldo de camarón que sirve de entrada. El servicio es rápido; en menos de diez minutos ya tienes el plato en la mesa y puedes seguir explorando la zona. Si vienes en familia, la variedad del buffet evita que todos tengan que elegir lo mismo. El ambiente del lugar combina mesas de madera con una vista al patio donde se ve el mar en miniatura, lo que lo hace agradable para niños y grupos grandes.
A media tarde me dirijo a Vips Minatitlán Veracruz, en Blvd. Institutos Tecnológicos 262. Con un rango de 150 pesos, el menú ofrece opciones que van desde un caldo tlalpeño con su toque picante hasta una ensalada de nopales. El estacionamiento amplio y la climatización agradable hacen que sea cómodo esperar a que llegue la comida. El ambiente es familiar y el personal atiende con rapidez; en menos de quince minutos el plato de pollo al mole está listo. Para acompañar, la carta de bebidas incluye jugos naturales y refrescos a precios accesibles. El local también ofrece conexión wifi gratuita, ideal para revisar correos mientras esperas.
Cuando el hambre golpea después del trabajo, la Cenaduria Guchachi es la opción más económica; su precio máximo es de 80 pesos. El puesto se encuentra cerca del centro y es famoso por sus tacos de carne asada, tortas de milanesa, una sopa de fideo ligera y una quesadilla de chicharrón. Los clientes suelen hacer fila, pero la espera rara vez supera los veinte minutos porque la cocina trabaja a ritmo constante. Un vaso de agua de horchata o una cerveza artesanal de la región completan la comida sin romper el presupuesto. En el fondo suena música regional que crea un clima relajado mientras esperas tu orden.
Para cerrar el día, Paraiso Escondido ofrece una experiencia más refinada; el precio está entre 200 y 300 pesos y el menú incluye pescado a la parrilla, filete de res con salsa de chile guajillo, arroz a la tumbada y una selección de postres caseros. El local se ubica a pocos minutos en coche del centro, justo al cruzar la avenida principal, y su fachada iluminada invita a entrar después de la puesta del sol. Un plan típico en Minatitlán podría comenzar con el buffet de La Marqueza al mediodía, seguir con un café y un caldo en Vips, pasar por la Cenaduria Guchachi para una cena ligera y terminar en Paraiso Escondido con una cena completa. El recorrido usa la avenida principal y la calle Niños Heroes, y cada parada está a menos de diez minutos en auto, lo que permite probar todo sin prisas. Para el postre, la torta de tres leches del chef es ligera y se derrite en la boca, perfecta para cerrar con un toque dulce.
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