Soledad de Graciano Sánchez tiene una mezcla de sabores que se siente diferente a la de las ciudades más grandes. Aquí la comida callejera compite con propuestas más elaboradas, y cada esquina parece ofrecer algo que vale la pena probar. La gente del lugar habla de la calidad de la carne a la parrilla y de la frescura del pescado, y esa reputación se refleja en los locales que frecuento cada semana.
Para un almuerzo rápido pero contundente, me dirijo a Mr. Jaads TORTAS GIGANTES en Palmas 656. Las tortas gigantes son famosas por su pan suave y su relleno generoso; la milanesa de pollo con aguacate y salsa chipotle es mi elección favorita, y el precio ronda los MX$80. El local abre a las 2 p.m. y se mantiene abierto hasta la medianoche, lo que permite llegar después del trabajo sin prisas. A veces hay fila, pero la espera vale la pena porque la porción es enorme y el sabor es consistente.
Cuando quiero una hamburguesa al carbón, nada supera a LOS CARBONES (Pinos) en Pirul 205. La carne se cocina sobre leña, lo que le da un aroma ahumado que se siente antes de probarla. Recomiendo la “Carbón Deluxe” con queso cheddar, cebolla caramelizada y una salsa de chipotle; el precio está entre MX$70 y MX$100. El local cierra los lunes y martes, pero los miércoles, jueves y viernes abre de 6 p.m. a 11 p.m., y los sábados de 4 p.m. a 11 p.m. He notado que los viernes por la noche la fila se alarga, pero el ambiente de música ligera y las papas crujientes hacen que la espera sea parte del plan.
Si buscas algo más ligero y con un toque japonés, Sushi Nagano es la opción. El menú incluye sushi rolls, sashimi y nigiri a precios que van de MX$1 a MX$100, lo que permite armar una comida completa sin gastar mucho. El roll de atún picante con mango es una combinación que sorprende al paladar, y el servicio es rápido, ideal para una cena después del trabajo. No hay horarios detallados en la información disponible, pero el restaurante suele estar abierto hasta tarde, lo que lo hace práctico para los noctámbulos.
Para cerrar el día con una cena más tradicional, Restaurante Panchos ofrece platos de la cocina mexicana con un toque casero. El precio está en la categoría $$, y el menú destaca el mole poblano y los chiles en nogada, ambos servidos en porciones generosas. La atención es amable y el ambiente familiar invita a quedarse un rato más. Aunque no tengo la dirección exacta, el restaurante está bien ubicado en el centro de la ciudad, cerca de varias rutas de autobús, lo que facilita llegar después de visitar los otros lugares.
Una ruta completa para probar todo en un día podría empezar con una torta gigante en Mr. Jaads a la hora del almuerzo, seguir con una hamburguesa al carbón en LOS CARBONES al caer la tarde, luego pasar por Sushi Nagano para un snack de sushi antes de la cena, y terminar en Restaurante Panchos para disfrutar de un mole bien hecho. Cada parada está a una distancia razonable en coche o en transporte público, y el orden permite ir de lo más rápido a lo más relajado, terminando con una cena que deja satisfechos a los amantes de la comida tradicional.
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