Ticul tiene una mezcla de tradición y energía que se siente en cada esquina. Las calles empedradas y los mercados coloridos hacen que la comida sea una experiencia de comunidad, donde cada plato cuenta una historia de la península.
En el Bazar de comida, ubicado en C. 28 191, Ticul, el aroma de los poc chuc y los panuchos te recibe al cruzar la puerta. El menú cubre desde desayunos ligeros hasta platos fuertes, pero el panucho de pollo con salsa de pepita es el favorito de los locales. Los precios rondan el peso, lo que lo convierte en una opción para cualquier bolsillo. Abren de 7 am a 5 pm todos los días; en la hora pico de la mañana suele haber una fila corta, pero el servicio es rápido.
Veintisiete Café se ha ganado un lugar entre los ticos que buscan un buen café y algo dulce. El ambiente es relajado, ideal para una pausa después de recorrer el mercado central. Recomiendo probar el café de olla con una pieza de pastel de guayaba; ambos están dentro del rango de precios de un peso a cien. El local abre temprano, así que es perfecto para comenzar el día sin prisas.
El Principe Tutul Xiu Ticul, en Calle 29 No. 191 x20, y22, Santiago, es el punto de referencia para la comida yucateca más completa. Los platos de relleno negro y las papadzules aparecen en casi todas las reseñas, y la sopa de lima acompaña perfectamente a una mesa de camarones al ajillo. Los precios son accesibles, y el horario de 11:30 am a 6:30 pm permite una comida tranquila después del calor de la mañana. A veces hay una fila de clientes que esperan por la mesa del comedor principal, pero la espera vale la pena por la calidad de los sabores.
Para una cena con vista, El Mirador de Ticul ofrece una experiencia diferente. Con precios entre cien y doscientos pesos, el menú incluye platos de mariscos frescos y una selección de vinos locales. La terraza brinda una panorámica de la ciudad iluminada, ideal para cerrar el día. Aunque no hay información detallada de horarios, el restaurante abre al atardecer y se mantiene activo hasta tarde, lo que lo hace una opción para los que buscan una cena tardía sin mucho ruido.
Una ruta de un día podría comenzar con un desayuno rápido en Veintisiete Café, seguido de un paseo por la plaza principal y una visita al mercado. A media mañana, una parada en Bazar de comida para probar los panuchos. Después, almuerzo en El Principe, disfrutando de la sopa de lima y los tacos de cochinita. Al caer la tarde, subir al Mirador para cenar mientras el sol se pone sobre los techos rojos de Ticul. Con transporte local o caminando entre calles, cada parada está a pocos minutos, lo que permite saborear sin prisas.
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