Valle de Bravo tiene una oferta gastronómica que refleja su entorno de lago y montaña. Aquí la comida no es solo un plato, es una excusa para quedar con amigos en una terraza o para buscar un rincón tranquilo después de una caminata. La mezcla de sabores mexicanos tradicionales y propuestas internacionales hace que cada comida tenga su propio carácter.
La primera parada es La Chiquita, un restaurante ubicado en el centro del pueblo que se ha ganado una reputación por su atención cercana y sus precios entre 100 y 200 pesos. El menú incluye tacos y platos típicos que se sirven en porciones generosas, perfectos para una comida sin prisas. La atención es rápida, aunque en los fines de semana suele haber una fila corta de clientes que esperan su mesa.
Si buscas algo diferente, Trattoria Da Giancarlo ofrece una experiencia italiana en medio del paisaje de Valle. El lugar destaca por su ambiente íntimo y su variada carta de pastas y pizzas. Los precios son un poco más altos que en La Chiquita, pero la calidad de los ingredientes justifica la diferencia. La trattoria abre temprano y suele estar llena al mediodía, así que llegar antes de la hora pico garantiza una mesa sin espera.
Para los amantes del pan, Benicio Casa de Pan es la opción ideal. Este establecimiento se especializa en panes artesanales y desayunos ligeros. Los precios rondan los 100‑200 pesos y el ambiente es relajado, con mesas al aire libre que permiten observar el ir y venir del pueblo. Es común ver a locales y viajeros compartir una taza de café mientras el aroma del pan recién horneado llena el aire.
El cierre del recorrido lo lleva al Restaurante los Pericos, famoso por su vista al lago y su carta de mariscos. Con una tarifa de $$, el lugar ofrece platos como trucha a la parrilla, enchiladas y sopa de tortilla, todos preparados con ingredientes frescos. El horario de atención es amplio, de 8 AM a 8 PM todos los días excepto los miércoles, y el ambiente combina la brisa del lago con una atención amable. Comparado con La Chiquita, los precios son un poco más altos, pero la experiencia de comer frente al agua lo compensa.
Una forma práctica de probar todo en un día es comenzar con un desayuno rápido en Benicio Casa de Pan, seguir con tacos en La Chiquita al mediodía, disfrutar de una pasta en Trattoria Da Giancarlo por la tarde y terminar con una cena de mariscos en Los Pericos al atardecer. Todas están a poca distancia del centro y se pueden alcanzar caminando o en bicicleta, lo que permite saborear la ciudad sin perder tiempo en el tráfico.
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